Todo en un cuarto de la Cuarta

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Por: Andrés Izarra
Archivo de YVKE Mundial 2007-2009
Categoría: Artículos

El domingo pasado, leíamos en Últimas Noticias un artículo en el cual se aceptaba que durante el gobierno del presidente Hugo Chávez se ha reducido la pobreza. Este es un hecho comprobable, difícilmente refutable. Es la virtud de las matemáticas. Los números están allí para quienes quieran verlos.

El problema está en las interpretaciones que en muchos casos pretenden dársele a esos números. El artículo al cual nos referimos se titulaba Un cuarto de la Cuarta, firmado por Luis Pedro España. Allí se recogían varios planteamientos no sólo mezquinos sino también fácilmente desmontables.

Cifras en concreto

Comencemos por la verdad indiscutida: el gobierno revolucionario ha logrado reducir la pobreza general en Venezuela de 50,4% en 1998 a 33,07% en 2007. Mientras, la pobreza extrema, que se situaba en 20,3% en 1998, descendió a 9,4% en el año 2007, el nivel más bajo de los últimos 17 años. Esta reducción ha sido una tendencia en la revolución bolivariana, que sólo fue interrumpida durante los años del golpe de Estado y del sabotaje petrolero.

Sin embargo, dice España que las variaciones de la pobreza parecen ser "casi" independientes de la voluntad del Gobierno y sus medidas.

Es un señalamiento ubicado en la más pura lógica neoliberal. Se pretende hacer creer que las cosas ocurren al margen de los gobiernos, por un orden natural. Siguiendo esta línea de pensamiento, ¿habremos de creer entonces que el deterioro de todo el sistema de salud nacional, por ejemplo, se dio de manera "casi" independiente de las medidas de los gobiernos puntofijistas? El articulista, con este sesgo ideológico, borra el importante papel que han tenido las misiones sociales en la reducción de la pobreza.

Hasta la propia oposición venezolana -y ya sabemos cómo se mueve la mayoría de los sectores opositores en el país- ha reconocido las virtudes de las misiones que España niega.

Causas estructurales de la pobreza

En el artículo se plantea además que la verdadera reducción de la pobreza se fundamenta en "políticas públicas" que actúen sobre las causas estructurales, como el empleo y la educación. Hablemos entonces de políticas públicas y causas estructurales, de realidades que no pueden lograrse "independientemente" de las medidas que tome el Gobierno.

  • Desocupación. El crecimiento de la economía -un hecho indiscutible- ha permitido una disminución considerable en la tasa de desempleo, desde 16,6% en enero del año 1999 a 6,2% en diciembre de 2007. Además, vemos que el empleo en el sector informal de la economía estaba en 1999 en 54,4% y el formal en 47,6%; para el 2007, esas cifras prácticamente se invierten ubicándose el 55,6% de los trabajadores en el sector formal y el 44,4% en el informal.

  • Educación. En 1998 la inversión en educación estaba cerca de 3,3% del Producto Interno Bruto (PIB). En 2007 subió hasta 5,4%. Esto sin contar el caudal de recursos dirigidos a la Misión Robinson, la Misión Ribas, la Misión Sucre, la Misión Che Guevara, con lo cual estaríamos hablando de una inyección de recursos a la educación por encima de 7% del PIB.

    En este caso concreto, se trata de un esfuerzo que queda reflejado también en los incrementos en la tasa de escolaridad. Esa tasa bruta de escolaridad, en la educación preescolar, era de 44,7% en 1998. Es decir, de cada 100 niños en edad preescolar 44,7 estaban matriculados. En el año escolar 2005-2006, el indicador aumentó a 60,6%. Gracias, entre otras medidas del Gobierno, al trabajo realizado con los Simoncitos, que atienden hoy a más de un millón de niños en edades entre 0 y 6 años.

    En educación básica, la tasa de escolaridad llegó a 95,1% en los inicios de la década de los 90, pero para el año 1999 había bajado hasta 89,7%, debido entre otras cosas al cobro de matrículas en las escuelas públicas, prohibido en una de las primeras medidas que tomó el gobierno bolivariano. Para el año escolar 2005-2006, el porcentaje era de 99,5.

    En educación media, en 1998-1999 la tasa de escolaridad se ubicó en 27,3% y ha venido en ascenso sostenido hasta alcanzar 41% para el año escolar 2005-2006, cuando están funcionando los liceos bolivarianos y las escuelas técnicas robinsonianas.

    La tasa en la educación superior, en el 9899, estaba en 21,8%, ahora registramos 30,2% en el período 2005-2006.

    Habría que recordar también aquí el éxito de la Misión Robinson, que permitió que el 28 de octubre de 2005 Venezuela fuera declarada territorio libre de analfabetismo. No está de más citar estas cifras: con los métodos de la educación formal, entre los años 90 y 98 sólo se alfabetizaron 76 mil 948 personas. Con el método "Yo sí puedo", en dos años aprendieron a leer y escribir un millón 482 mil 543 adultos.

  • Salarios. Si hablamos de salarios, es preciso recordar que el salario mínimo de los venezolanos es el más alto de América Latina, y si hablamos de inflación también los números son contundentes. En estos nueve años, el gobierno de Hugo Chávez Frías tiene un promedio de 18,4%, el más bajo en comparación con los tres gobiernos que le precedieron.

    En los últimos tres quinquenios puntofijistas, los venezolanos aguantamos una inflación promedio de 42%. El promedio en el gobierno de Lusinchi fue de 22,7%; Carlos Andrés Pérez, 45,3% y Rafael Caldera, 59,4%.

    Llama la atención que en estos tres períodos se ejecutaron, al pie de la letra, las recetas que, sin nueva máscara, España propone como línea de acción "para el verdadero éxito", para que supuestamente se hagan más atractivas las inversiones en Venezuela. Tras esas recetas se esconden la desregulación que favorezca a inversionistas, la privatización y la desprotección laboral de los trabajadores.

  • Desigualdad. Tomemos el Índice de Gini para hablar sobre brechas. Este es un método estadístico que mide la desigualdad y la distribución del ingreso. Cuando la distribución del ingreso es óptima, el índice llega a cero, y cuando es pésima, se aproxima a uno. En 1998, el Índice de Gini en Venezuela era de 0,49 y para el año 2007 se redujo a 0,42. Se trata de un descenso leve, pero implica un freno al aumento del índice, que era la tendencia desde 1970.

Concluye el artículo de España diciendo que "tras cuatro años de boom petrolero podría decirse que cualquier gobierno del pasado con las condiciones del presente hubiera tenido un desempeño social igual o mejor al actual". Esa es una afirmación que puede desmontarse de varias maneras. Sólo utilizaremos una: no cualquier gobierno hubiese impulsado una política que contribuyera a colocar el barril de petróleo en un precio justo. ¿O será que olvidamos que a la llegada del gobierno revolucionario el barril de crudo estaba apenas a 10 dólares y que Pdvsa y el Gobierno sostenían que los ingresos deberían lograrse con mayores volúmenes de producción y no con mejores precios? Y todo esto se ha hecho en un cuarto de la Cuarta.

Menos de un cuarto de los 40 años de los gobiernos puntofijistas de la Cuarta República han bastado al gobierno revolucionario para tener estos niveles, que deben seguir mejorando. Como ha dicho el presidente Hugo Chávez, estos números no son maná caído del cielo, no tienen visos milagrosos. Son resultado de las medidas tomadas por este gobierno con el apoyo del pueblo venezolano. Se han logrado a pulso, en una lucha continua cada día de estos nueve años. Decir otra cosa es ser mezquinos. No es poca cosa lo hecho en un cuarto de la cuarta.

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