Archivo de YVKE Mundial 2007-2009
Categoría: Artículos
Yo, a diferencia de muchos no puedo hablar de las hallacas de mi mamá.
Mi madre no sabe que es una hallaca, pero cree (!!!) saber mucho de socialismo. Y es obvio, ella vive, y toda su vida ha vivido, en una de las ex-repúblicas soviéticas. Lo que no es obvio es por que mi madre me desea feliz año nuevo con hallacas y sin Chavez, y por supuesto sin el socialismo.
La última vez que hablamos por teléfono intenté explicarle qué es una hallaca y porque soy socialista, pagando mil bolos por cada minuto consumado, digo consumido… y como mi presupuesto familiar no da pa tanta explicadera, decidí escribirle una carta. Dice así:
Madre,
Te quiero hablar sobre las hallacas, y si me sobra el tiempo, algo de socialismo.
Fíjate, para que la hallaca sea una hallaca debe tener tres cosas indispensables:
- la hoja de platano,
- la masa de harina de maíz, y
- el guiso.
Igual que el socialismo tiene sus tres cosas fundamentales:
- la igualdad de condiciones y oportunidades;
- la no explotación de un hombre por otro y
- la libre (madre, libre y no lo que los soviéticos hemos tenido) libre asociación de productores.
Es vital para la hallaca tener estos tres componentes, porque, quita tú la hoja de platano… y vas a tener una linda empanada, envuelta en papel aluminio, pero jamás una hallaca. De la misma manera, si tú quitas al socialismo la igualdad de condiciones… bahhhh, no hay manera de llegar a ninguna parte. ¿Por qué? Imagínate tú que en las ciudades no se pudiera conseguir la hoja de plátano. Entonces yo, la citadina, tendría que ir hasta el campo, buscar la mata de plátano, que no sé en donde está; agarrar el machete, que no tengo; cortar las hojas, corriendo el riesgo de quitarme unos de mis dedos; para después, descubrir que la mata de plátano es propiedad privada… y me pueden privar de todas las hojas y probablemente de la dignidad también. En este caso, ¿cuántas oportunidades tengo yo para tener mi hallaca con todo lo de la ley, si no tengo las condiciones para obtener la hoja de platano?
Con la masa sucede más o menos lo mismo: si por alguna razón tú te quedaste sin la harina de maíz… y dices: "no importa, yo le pongo harina de trigo, ¿cuál es el problema? El problema es, y eso te lo aseguro, que vas a tener un pastelito con un toque muy exquisito, pero será un pastelito y no una hallaca. Es como al socialismo quitar su parte de no explotación de unos por los otros. ¿Qué te sale? Te sale un "Estado de Bienestar" (claro, "bien" para unos y "estar" para otros). No… ¡la hallaca es impensable sin la masa de maíz! Igual el socialismo, es impensable con la explotación.
El guiso, madre… el guiso es la cosa más divertida de todas. No puedo decir que es la más importante. Sin embargo, si no tienes guiso, pero sí tienes la hoja de platano y la masa, lo que tendrás es un bonito bollo… ¡pero olvídate de la hallaca! ¿Por qué es divertido el guiso? Porque de él depende que tan sabrosa te puede salir la hallaca… y mira tú, que los guisos son diferentes, dependiendo de la región en donde se hace la hallaca: algunos guisos son dulzones, otros llevan huevos, algunos los hacen con pavo, otros le echan papas o garbanzos, hay hallacas vegetarianas y con caraotas hay. Hay hallacas gochas, hay marachuchas, hay caraqueñas, hay orientales y occidentales… hasta yo tengo mi propio guiso, madre, con el vino tinto, siempre tinto… Hay tantos guisos como formas de asociarse los productores en el Socialismo… cooperativas, empresas de producción social, de co-gestión, empresas comunitarias… Cada quien le puede poner ingrediente que más le guste, con que más cómodo se siente.
Pero, hay algo que se debe evitar a poner en una hallaca: ¡el tomate, madre! El tomate inevitablemente fermenta y daña los alimentos, a unos más rápido a otros no tanto… los corrompe y los vuelve piches, ¡y adiós hallaca, que con tanto esfuerzo se trabajó! En el socialismo también hay que evitar a toda costa una cosa: el consumismo. El consumismo atrapa el ego y corrompe el espíritu, el consumismo no te deja pensar sino en tus zapatos Gucci, y no importa si es a costa de unos cuantos miles de descalzos. Y su fuerza es tal que unos cuantos corrumpidos con su mal ejemplo pueden echar a perder una revolución… y adios coroto y si te he visto, no me acuerdo.
Pero, dentro de todas las cosas, madre, hacer hallacas no es cuestión de un solo hombre. Las mejores hallacas se hacen entre muchos… es cierto que siempre hay alguien que dice "llegó el momento y tenemos todas las cosas listas para hacer una buena hallacada". Pero después, entran las manos y corazones de todos aquellos que quieren tener una buena hallacada… y unos traen la hoja de platano, otros la masa, otros se encargan del guiso, otros ponen la cocina.
Pero el momento más sublime es cuando se empieza a armarse la hallaca. Si bien el trabajo es dividido, no significa que aquel que pone las tres aceitunas sobre el guiso, no puede dar una mano al que envuelve las hallacas o al que los amarra. ¡Tal cual en el socialismo! Si bien
cada quien hace un trabajo determinado, no por eso deja de socorrer a otro… un gerente debe saber el trabajo de obrero y el obrero debe meter a la gerencia.Sabes, madre… hacer hallacas es un trabajo duro, pero cuando se hace entre muchos hasta alegre se vuelve… y no podría ni describirte a que saben las hallacas hechas de esta forma. Y nadie se lleva el crédito de las hojas-masa-guiso, aunque muchos dicen, las hallacas de mi mamá… todos saben que la mamá solo puso el toque, pero lo demás lo ponemos todos.
Bueno madre, aquí te dejo, debo ir a la casa de mi vecina a llevarle el guiso, el guiso ruso, para una hallaca venezolana. ¡Así es el socialismo… es internacional o no es socialismo!
Te quiero mucho,
Tu hija socialista-hallaquera
nelly.prigorian@gmail.com
