Venezuela: la dignidad de un pueblo que no se rinde

El equipo de la revista argentina Virginia Bolten estuvo varios dias en Caracas para conocer de primera mano si son ciertas las versiones que anuncian los medios de comunicación a escala mundial, sobre una situación de crisis humanitaria en Venezuela. Esta es la primera de una serie de crónicas que están publicando desde tierras desde tierras del sur de América.

Texto: Revista Virginia Bolten

Esta es la primera de una serie de crónicas que Virginia Bolten publicará en las próximas semanas sobre el viaje que realizó a este territorio de Nuestra América. La serie “Especial Venezuela” es un conjunto de narrativas, sin pretensiones de análisis político de fondo, sino las sensaciones durante los días en el país bolivariano y qué compartimos estos días en tierras caraqueñas. Todo el material que publicaremos a lo largo de este período será parte de una publicación especial que pretendemos compartir con los movimientos sociales y demás interesados/as sobre la realidad venezolana desde una perspectiva de los pueblos en resistencia y para continuar con la lucha antiimperialista, antirracista, feminista, obrera, contra la explotación neocolonial, extractivista y militarista no sólo en Venezuela, sino también en Latinoamérica; porque la lucha es una sola. Desde ya agradecemos a todos los esfuerzos de militantes, movimientos sociales y obreros, organizaciones políticas y culturales, periodistas e intelectuales que nos recibieron tan cálidamente y que permitieron que este trabajo se concretara. Creemos que la práctica política solo es posible con solidaridad, y que su construcción es colectiva y horizontal; por ello, este trabajo es realizado por VB pensado para que sea apropiado por todos/as quienes luchan por un mundo sin opresiones, libre y justo.

Venezuela: la dignidad de un pueblo que no se rinde

Al llegar al aeropuerto de Maiquetía, próximo a Caracas, en el uniforme de las personas trabajadoras se podía leer: “Ministerio del Poder Popular”; desde entonces, las palabras “pueblo” y “popular” fueron las que más hemos leído a lo largo de los intensos días que pasamos en la ciudad.

El viaje que planificamos con la intensión de escuchar a los movimientos sociales y también darnos condiciones para comprender la realidad venezolana, empezaba con la promesa de muchas sorpresas. Las calles tranquilas nos desmentían la realidad inventada por los medios de comunicación hegemónicos. El caos expuesto en las imágenes y narrativas sobre la “crisis humanitaria” de a poco se iba deshaciendo, dando lugar a la realidad concreta a través de nuestra mirada atenta y por el sentir que sólo es posible estando en medio de la situación.

En camino al Parque Central –donde estuvimos hospedadas– se iban apareciendo las largas colas en las panaderías y bancos. Muchas personas, de forma ordenada y tranquila, pero con el semblante de cansancio, esperaban para comprar pan y retirar dinero. Esta escena se repetiría muchas veces más a lo largo de los días. Nos tocó algunas veces hacer filas muy extensas para comprar alimentos y allí también pudimos hablar con las personas sobre cómo conseguir uno u otro producto y compartir el sentimiento sobre la economía en tiempos de cambio de moneda.

Llegamos a días que el gobierno anunciara un nuevo cono monetario. Los millones de Bolívares Fuertes se convertirían en los actuales Bolívares Soberanos, luego de la eliminación de cinco ceros. El tema de conversación en las calles, tiendas y ascensores era siempre: ¿cuánto costarían las cosas con el nuevo cambio de moneda? A pesar de la novedad, las personas no parecían muy esperanzadas con la modificación monetaria, se incrementó el salario un 6000% pero los precios tuvieron un salto similar.

El feminismo bolivariano

En el primer día de nuestra jornada, se realizaba la Asamblea Popular Feminista en la Plaza Bolívar. Llegamos un poco adelantadas, lo que nos permitió escuchar otras actividades que se estaban realizando en la plaza.

De a poco, las compañeras llegaban a la actividad: las banderas color violeta, LGTB y los pañuelos verdes en el cuello de quienes la organizaban evidenciaban el local exacto del acto, que se dio frente a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Esta tuvo sus orígenes en una consulta popular durante el gobierno de Hugo Chávez, y es el máximo órgano de poder del Estado venezolano. Después nos enteramos que hace un año, el 28 de cada mes, la asamblea feminista se viene reuniendo en este mismo lugar.

Las intervenciones denunciaban la falta de acceso a las pastillas anticonceptivas, las del día después y también al Misoprostol. Referido a esto Daniella Inojosa, de la organización feminista Tinta Violeta de la red la Araña Feminista, expresó que: “los medicamentos se encuentran en manos de grandes corporaciones transnacionales que poseen las patentes, están librando un bloqueo económico contra Venezuela y atentan contra los genéricos”. Asimismo, nos informó que: “durante el gobierno de Hugo Chávez, estos medicamentos eran subsidiados”. Daniella sobre la actualidad detalla “por el ataque económico al país, al no considerarse esenciales las pastillas anticonceptivas, no están dentro del listado de productos farmacéuticos subsidiados”.

El machismo estructural poco desandado y la falta de apoyo en los espacios de lucha hicieron parte de todas las intervenciones. Las consignas salían en los gritos de las compañeras “¡Aborto Legal en cualquier lugar!”; “Ni del Estado, ni del partido, ni del marido, ni del patrón; mi cuerpo es mío y mía es la decisión”. Una de las exigencias al gobierno, e informada a VB en la manifestación por una participante de la red de mujeres que acompaña a quienes deciden abortar, es que la anticoncepción sea considerada una cuestión de derechos humanos. Una intervención contundente denunciaba el hecho que no hay derecho al aborto en caso de violación.

La protesta y reclamo finalizó con la intervención de un grupo de estudiantes que participaban de otra actividad en la plaza, con el uniforme de la escuela y todos con poco más de diez años de edad, tomaron el micrófono y gritaban “¡hombres y mujeres luchando en equidad; así se construye el poder popular!”.

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