Pequeños y medianos productores proponen diálogo para combatir acaparamiento y desabastecimiento

Foto: Archivo

Luego de casi cuatro semanas de que el presidente Nicolás Maduro anunciara un conjunto de medidas económicas orientado a estabilizar y reimpulsar la economía venezolana, es posible constatar algunos impactos en la cotidianidad de nuestros pueblos y ciudades.

Texto: Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

El llamado dólar paralelo continúa en ascenso, situándose a la fecha alrededor de los 100 Bs.S., lo que implica el aumento de 40 Bs.S. desde el día en que se anunciaron las medidas económicas. Este diferencial implica que el salario mínimo, fijado en 1800 Bs.S. a partir del anclaje en ½ petro, sigue siendo 30$ según la tasa oficial fijada, pero desciende a 18 Bs.S. según el marcador paralelo, que es el que, hasta ahora, viene rigiendo negativamente la marcación de precios.

A la fecha, la implementación del nuevo cono monetario comienza a presentar problemas para el acceso al efectivo. Restricciones en los montos de retiro de taquillas bancarias y cajeros automáticos, largas colas para acceder a los retiros en ambas formas, fuga del efectivo hacia Colombia. Estas medidas, ubicadas en el ámbito monetario, requieren todavía tiempo para análisis certeros.

Luego del anuncio de los precios acordados y de un impulso importante a los procesos de fiscalización institucional y popular para el cumplimiento de estos precios por parte de los comerciantes, es notoria la desaparición (o disminución drástica) de los rubros cuyos precios fueron incluidos en los acuerdos entre el gobierno y el empresariado. Harina, arroz, huevos, leche, carne, pollo, entre otros, comienzan nuevamente a escasear y la gente debe hacer largas colas para acceder a estos en los operativos organizados a tal efecto o en los establecimientos que los venden. Lo mismo ocurre con los productos de higiene personal y del hogar.

Esto último lo entendemos como una respuesta de las mafias especulativas y las mafias de las cadenas de producción y distribución de estos rubros, que apelan a la práctica del acaparamiento como acción contra el pueblo y contra el gobierno para presionar en función de mantener el control ilegal de los precios y sus elevadísimos márgenes de ganancia. Su esencia es la usura, la especulación, y harán siempre todo lo posible por burlar la autoridad, la ley y el control popular en función de sus intereses.

Es necesario un proceso de diálogo más directo, franco y profundo, no solamente con las cadenas de intermediación, con los mataderos y los grandes productores de pollo, por ejemplo, sino con los sectores pequeños y medianos productores, que son quienes más se ven afectados, tanto por los ataques a nuestra economía, como por los errores cometidos en materia económica por el gobierno bolivariano.

En este diálogo que planteamos como necesario, se debe analizar a fondo la situación de estos sectores, diagnosticar transparentemente, escuchar propuestas y avanzar hacia un Plan de Urgencia Productivo que ponga todas las capacidades del país orientadas a la producción de rubros estratégicos, incorporando a estos sectores de nuestra economía que están dispuestos a desarrollar nuestro aparato productivo de forma comprometida con los intereses del país.

Desde la Alianza Nacional Productiva ponemos a disposición nuestros esfuerzos en función de ese diálogo y la construcción de ese Plan Nacional De Urgencias. Como parte de nuestro compromiso con Venezuela venimos adelantando un amplio proceso asambleario, de encuentros y reuniones en distintos estados del país, todos con vocación agrícola, como Apure, Barinas, Yaracuy, Zulia, Mérida, Lara, Portuguesa. Manifestamos nuestra plena disposición a incorporarnos con nuestras capacidades y nuestra mejor voluntad productiva y patriótica a este proceso de reimpulso y fortalecimiento de nuestra economía.

Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora

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