Armando Morales: Un nicaragüense representado en el Museo de Bellas Artes de Caracas

Armando Morales (Nicaragua, 1927-2011) ha sido reconocido con el premio “Ernest Wolf” como el Mejor Artista Latinoamericano. Morales ha mostrado su obra a nivel internacional en diferentes pinacotecas, como la Galería “Claude Bernard” de París, el Museo de Arte Moderno de México o la Galería Belcher de San Francisco. En su país es considerado una figura relevante de las artes plásticas. También fue representante de su nación ante la Unesco en los años 1980.

Texto: Prensa Iartes 

Morales se mudó a temprana edad con su familia a Managua. Desde entonces mostró interés por el arte, pues a los 11 años pintaba paisajes imaginarios. Cursó estudios en la Escuela de Artes Plásticas de Managua bajo la dirección de Rodrigo Peñalba. A los 19 años fue becado para estudiar en Estados Unidos, pero sería aplazado por no contar con los gastos complementarios.

En el año 1954 viajó a Nueva York y continuó sus prácticas de pintura. En 1957 se le concedió una beca del Consejo Americano de Educación y en 1958 de la Fundación Guggenheim. Antes de trasladarse viajó a la bienal de São Paulo, donde ganó el premio “Ernest Wolf” como el Mejor Artista Latinoamericano y aprovechó para hacer un recorrido por la Amazonía. Precisamente, las selvas tropicales le causaron gran impresión y han sido objeto de su trabajo. A partir de 1959 participó en varias exposiciones internacionales en América y Europa, donde recibió varios premios.

Una vez en Nueva York, Morales fue influenciado por la tendencia abstracta de artistas americanos y europeos del momento. Hacia 1966, dejó la abstracción para volver a lo figurativo, pintando paisajes tropicales y la figura humana, pero no dejando los elementos contemporáneos (gamas de colores impresionistas, la textura y los fondos misteriosos). De acuerdo con la revista En Exclusiva, el estilo de Morales es: La combinación de lo contemporáneo con elementos de su tierra natal forma su estilo personal, un estilo realmente único y que le pertenece solo a él. Y es que cuando un conocedor se encuentra frente a uno de sus cuadros sabe a primera vista, indiscutiblemente, que se trata de un Morales.

En 1972 trabajó como profesor de pintura en el Cooper Union de Nueva York y luego pasó a ser agregado cultural del Consulado de Nicaragua en esta ciudad. Morales vivió y trabajó durante muchos años en esta urbe, realizando innumerables viajes a Europa y Latinoamérica. En 1982 se trasladó a París. El año siguiente (1983), Morales conoció al galerista Claude Bernard (uno de los más reconocidos dentro del mundo artístico), quien luego se convirtió en su principal representante. Con este galerista, Morales tuvo exposiciones individuales en la Galería “Claude Bernard” de París y en las ferias FIAC y Art Miami.4 Morales también tuvo exposiciones en los principales museos de Perú, Colombia, Venezuela y México, entre otros.

Uno de los comentarios de Gabriel García Márquez en el prólogo del catálogo de la exposición en la Feria Internacional de Arte Contemporáneo en París de 1992, asevera acerca del artista: Armando Morales es capaz de pintar cualquier cosa, cualquier instante, cualquier sentimiento, sin someterlo a la servidumbre de ninguna moda. Es realista de una realidad que solo él conoce y que lo mismo puede ser del siglo XVI que del siglo XXI: el tema determina el modo.

Dos imponentes obras del artista forman parte de la Fundación Museos Nacionales-Museo de Bellas Artes, Colección de Arte Latinoamericano.

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