Cátedra de Historia Insurgente rememoró luchas y logros de las mujeres (+Fotos)

“¿Qué pasaría si las mujeres paráramos un día?”, fue una pregunta que surgió este jueves 8 de marzo en la Cátedra de Historia Insurgente Federico Brito Figueroa, dedicada este día a la mujer. Alguien del público respondió: “se pararía el mundo”.

Texto y fotos: AVN

Con esta perspectiva se desarrolló el foro en la Casa de la Historia Insurgente, ubicada en el Casco Central de Caracas, de la mano de las ponentes, investigadoras e historiadoras Mireya Dávila, Yekuana Martínez y Alba Carosio, quienes coincidieron, entre otras cosas, en que “toda discriminación termina conduciendo a una gran explotación”.

Partiendo de esta idea, Mireya Dávila manifestó que las luchas feministas se empezaron a bregar por el tema de la explotación laboral y del bajo salario impuesto por el sistema capitalista en la sociedad, con más arraigo discriminativo hacia las mujeres.

En este sentido, las quejas, exigencias y huelgas de mujeres organizadas comienzan a ser notorias principalmente en Estados Unidos en la década de 1850, en pro de las reivindicaciones en beneficio a las mujeres, víctimas del patriarcado.

“Se está retomando el tema de cuál es el origen real del 8 de marzo, si es la conmemoración de las obreras que fallecieron en ese incendio en una textilera en Nueva York, durante una gran huelga de mujeres o más bien recoge el movimiento de obreras en general, en EEUU, en Europa, en algunas expresiones en América Latina que estaban luchando desde finales del siglo XIX con mucha fuerza”, explicó Dávila.

Por su parte, Yekuana Martínez rememoró al Hugo Chávez feminista. “Él nos hizo reencontrarnos con la historia, con el pasado, así pudimos percibir la invisibilización de las mujeres en la historia”, indicó, al tiempo que leyó unas palabras del líder socialista.

“Uno lee las páginas de la historia y pareciera que el mundo hubiese estado habitado solo por hombres, una cadena que comienza con las escrituras sagradas ¡Qué Dios me perdone!”, decía Chávez un 8 de marzo.

Martínez también destacó algunos de los avances y logros en el país a lo largo de estos 20 años de Revolución y que ahora se enmarcan en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Enumeró varios artículos de la Carta Magna como el 21, que declara que todas las personas son iguales ante la ley; el 75, que plantea una nueva concepción de familia, “reconocer que no hay un solo tipo de familia hegemónica que nos vendió el ideal de la burguesía , sino que hay diversos tipos de familia”, manifestó Martínez; el 76, que protege a la maternidad y la paternidad independientemente del estado civil; y el 88 que establece la garantía de la igualdad y equidad de hombres y mujeres en el ejercicio del derecho al trabajo, habla del trabajo del hogar como actividad económica y consagra el derecho de las amas de casa a la seguridad social.

En otros avances importantes, mencionó instituciones que fueron creadas al servicio de la mujer, como el Ministerio del Poder Popular para la Mujer e Igualdad de Género, el Instituto Nacional de la Mujer, la Defensoría Nacional de los Derechos de las Mujeres y un Banco para la Mujer.

Agregó que un hombre puede ser feminista desde el compartimiento de las responsabilidades del hogar, procurando con sus acciones la igualdad, la justicia y equidad y se deshagan de la idea de que “el hombre trabaja y la mujer se queda a atender la casa y a los niños”, resaltó Martínez.

Finalmente la historiadora Alba Carosio se refirió a la relación del feminismo y con el capitalismo, manifestando que este sistema económico conduce a una gran explotación, por tanto, discrimina a los grupos más vulnerables.

“El capitalismo no acepta la vulnerabilidad humana, este sistema para poder acumular necesita que las personas sean fuertes, autónomas, estén siempre dispuestas, contentas, lleguen a sus trabajos puntualmente y se queden la mayor cantidad de horas”, enfatizó.

Explicó que por ese motivo el capitalismo ha traducido esa vulnerabilidad en la mujer y por tanto ocultan lo que es vulnerable para ellos, “pero resulta que si la mujer parara todo fuera un caos, porque hay roles que son indispensables, pero que están ocultos dentro de los hogares y otros sistemas, y que son necesarios para que la vida humana continúe, y eso que no se ve, lo hace la mujer”.

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