Dos rallos para yuca son las piezas del mes de septiembre del Museo de Ciencias

De acuerdo a investigaciones realizadas por Fred Olsen y plasmadas en su libro On the trail of the Arawaks (1974), para el año 1010 AC el pueblo Arahuaco ya elaboraba Casabe. De hecho fueron los primeros en procesar la venenosa raíz de la Yuca (Manihot esculenta sin. M. utilissima).

Texto: Prensa MPPC

El Museo de Ciencias de la Fundación Museos Nacionales eligió como piezas del mes de septiembre Dos rallos para yuca, que constituyen objetos representativos del ingenio utilitario de los pueblos indígenas Piaroa y Curripaco del estado Amazonas.

La piezas antropológicas, también conocidas como fooda (Piaroa) y adda (Curripaco), realzan la herencia indígena en la gastronomía nacional; y la importancia del Casabe en la dieta del venezolano.

Los pueblos Piaroa y Curripaco fijaban pequeñas astillas de piedra dispuestas con gran sutileza, precisión y proporción sobre agujeros perforados en la superficie de madera. Estas piedritas van cubiertas con savia de la planta Pendare (Couma utilitis) o resinas vegetales que se extraen de algunos árboles para garantizar que no se desprendan durante el rallado de la yuca.

En el rallo Piaroa, las astillas cubren la parte central de una de las caras de su cuerpo rectangular. La disposición crea un diseño de líneas diagonales, este patrón se complementa  con dibujos de rombos concéntricos trazados con líneas de color rojizo a ambos lados de la superficie cubierta de astillas.

Entretanto, la apariencia de escudo es la principal característica del rallo del pueblo Curripaco. Las piedritas se acomodan en un complejo diseño de líneas quebradas en la parte superior de una de sus caras. Mientras que en la parte inferior lleva una correa que sirve para cargar y colgar el implemento.

En estos dos objetos lo técnico, ligado íntimamente a su función en el procesamiento de alimentos, les confiere un carácter estético a propósito de la refinada ornamentación que contrasta con la mayoría de los rallos modernos.

Los rallos son utilizados por piaroas y curripacos para rallar la raíz de la yuca y obtener una ralladura que se introduce después en una manga hecha de fibras vegetales conocida como sebucán, a través de la cual se extraerle el yare (jugo tóxico de alto contenido de glicócidos cianogénicos propio de la variedad amarga o brava de la yuca) antes de convertirla en un alimento base para hacer las tortas de casabe, entre otros productos.

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