Con montaje terminó curso de la Juana Sujo

Este jueves 14 de septiembre  se realizó la presentación final del Curso Vacacional de Actuación para Niños y Adolescentes de la Escuela Superior de Artes Escénicas Juana Sujo, ubicada en Quinta Crespo. En la actividad, los alumnos mostraron lo aprendido durante 2 meses, de la mano del director Roberto Carlos Linares.

Texto: Ciudad Caracas 

La historia universal de Blanca Nieves se vio en las tablas de la Juana Sujo, pero con un peculiar toque de humor, propio del gran escritor Aquiles Nazoa, cambiando algunos aspectos de sus personajes, con el fin de mostrar una comedia a lo criollo.

El profesor y director teatral Roberto Carlos Linares expresó sentirse satisfecho con el trabajo de los participantes, quienes aprendieron la estructura teatral, ensayando coreografías, guiones, dicción, trabajo actoral, vocalización y sobre todo a trabajar en equipo para lograr el producto final.

“El humor de Aquiles es nuestro, y supieron captar esa idea para ponerla en escena” expresó Linares.

Agregó que “es necesario destacar que la producción poética, humorística y periodística de Aquiles Nazoa, tiene particular importancia en el teatro, a pesar de que el escritor no fue un dramaturgo en el pleno sentido de lo que ello significa. Su preocupación por el género, su intensa vocación hacia él, lo condujeron a incursionar metódicamente en uno de sus aspectos fundamentales, el literario”.

El director también comentó que el grupo se complementó muy bien al trascurrir de las clases y los llevó a tener una empatía entre ellos mismos, aprendiéndose los diálogos propios y también de los demás compañeros para apoyar en el momento cuando alguna memoria falle en el escenario.

“Fue difícil conseguir un texto con el que ellos se sintieran cómodos, un diálogo con el que se identificaran, porque si no les atrae sencillamente no les fluye”, agregó el director.

Además hizo referencia a la escasez de escuelas teatrales para niños y adolescentes a nivel nacional, agregando que hay teatro para niños pero no con los niños. Este aspecto desperdicia, de alguna manera, la espontaneidad que tienen ellos para contar una historia, y sobre todo si es con humor absurdo y criollo como ciertas narraciones de Nazoa.

Muchos de los alumnos que experimentaron las artes escénicas en este curso vacacional expresaron su sueño de estudiar en esta escuela o en Unearte, y vivieron un momento único donde ellos mismos aportaron ideas en el montaje de la obra y además entendieron la responsabilidad que se tiene ante ellos y ante el público al momento de asumir un papel.

Al finalizar la obra, se notó el orgullo de los representantes al ver a sus hijos en escena, y a cada alumno le fue otorgado un reconocimiento por la pasión artística que mostraron durante el curso y por la constancia y dedicación en el montaje de la presentación final.

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