Argimiro Gabaldón es un ejemplo para las nuevas generaciones

Iván Padilla Bravo. Foto: Luis Franco

El poeta y periodista Iván Padilla Bravo, en entrevista para Correo del Orinoco, cree que “debemos transformar los medios en espacios para la verdad para mostrar a Argimiro como el hombre de bien, amoroso, al hombre de paz, que entregó alma, vida y corazón por la patria”.

Texto: Correo del Orinoco (Elízabeth Pérez Madriz)

“Argimiro Gabaldón es tan importante como Apacuana, Guaicaipuro, Juana La Avanzadora, César Rengifo y Armando Reverón, porque representan varias generaciones y son figuras emblemáticas de cómo este pueblo “adya yala” no ha aceptado ni soportado jamás ese coloniaje, ese imperio que se nos impuso desde Europa hace aproximadamente unos 500 años”.

Tal juicio fue emitido por el poeta, periodista revolucionario y director del semanario Todos Adentro, Iván Padilla Bravo, en entrevista concedida al diario Correo del Orinoco, donde como conocedor de la vida y trayectoria de Argimiro, abordó las distintas facetas que desarrolló este insigne personaje del siglo XX cuyos restos reposan desde el pasado sábado junto a los próceres de la independencia en el Panteón Nacional.

El traslado de los restos del también conocido como “Comandante Carache” –dijo Padilla– obedece a una decisión popular, lo cual no ocurría en el pasado, ya que los representantes más significativos de la resistencia de nuestros indígenas contra el coloniaje nunca pudieron estar representados en el Panteón Nacional porque era antes un cementerio y ahora es un espacio para la dignidad.

Parafraseando a Alí Primera, Padilla señaló que a Simón Bolívar los gobernantes de la Cuarta República iban al Panteón solo para asegurarse que el Libertador estuviera bien muerto, “no les importaba nada más, y lo reconocían solo a través de una moneda, y no a través de todos los méritos y honores que corresponden a ese hombre que dio su vida, no solo por liberar a Venezuela sino a otras cinco naciones”.

A juicio del director de TodasAdentro, ese Bolívar que tenían en el Panteón bajo un concepto apagado, se les despertó como decía Pablo Neruda en su famoso “Canto a Bolívar”, “y efectivamente está bien despierto hoy con Chávez, con la Revolución Bolivariana a partir de 1999, y se han dignificado a nuestros auténticos héroes, a los héroes que realmente identifican al pueblo y Argimiro es uno de ellos”.

Un ser extraordinario

Expresando gran admiración por el personaje, Iván Padilla aseguró que Argimiro Gabaldón es uno de los más significativos en este momento, porque además de haber sido un luchador, un revolucionario, un hombre que dio todo por la vida de Venezuela viene además de una consecuencia revolucionaria comunista. Al respecto señaló: “podemos decir que el primer comunista que entra al Panteón es un artista, César Rengifo, el segundo Fabricio Ojeda y el tercero Argimiro, que representan a la gente que no se desclasa, que sigue en la lucha, dándose cuenta que realmente la lucha es de clase”.

El comunicador explicó que en Venezuela nos hemos dado cuenta que enfrentamos una lucha de clase gracias al comandante Chávez, quien nos ayudó a despertar, y ese despertar se traduce en quién debe estar en el Panteón y no puede ser que la oligarquía, los ricos, los explotadores, los enemigos del pueblo, sean los que decidan quienes deben estar en el Panteón, “este pueblo venezolano, emblemático hoy decide qué héroes deben estar en el Panteón”, destacó.

Argimiro era un hombre extraordinario, –resaltó– no solo por luchador, por revolucionario, por guerrillero sino porque movido por grandes sentimientos de amor, para decirlo como el Che logra emprender una lucha que se sale de su ámbito pequeñito. Considera que “Gabaldón debe convertirse en un una figura para el ejemplo de las nuevas generaciones”.

Excelente padre y camarada

Padilla comentó que “Gabaldón era un compañero, un personaje, un camarada que estando en la guerrilla estaba pendiente de las tareas de los niños y eso parece una cosa casi imposible de realizar, pero lo hizo y sus hijos así lo confirman”. Considera que estando en la lucha revolucionaria en la montaña, Argimiro no descuidó a sus hijos, y al respecto expresó: alguien que está pendiente del amor más cercano, es alguien que cuando le toca asumir el amor más grande, el amor por el pueblo, por la transformación social, por la resistencia frente a la dominación colonial, asume que tiene que llevar ese amor a todos los campos de lucha y por su puesto que el amor llevó a Argimiro, a Fabricio Ojeda y a muchos otros a empuñar las armas en aquella coyuntura”.

Sostiene Padilla “Yo estoy seguro que alguien como Argimiro. amante de la paz, hubiese hoy empuñado las armas de la Constituyente para en paz luchar por la Venezuela que él quería, pero en esa época era difícil tener este instrumento en una dictadura disfrazada de democracia”, acotó.

Poeta y pintor

Entre otras facetas del “Comandante Carache” como era conocido, señala Iván Padilla, era escritor, pintor, extraordinario poeta, “también cantaba, a lo mejor desafinaba como Chávez, pero cantaba y fundamentalmente era poeta, hay poemas de él hermosísimos, sus cartas son unos textos poéticos”. Citó que pronto publicarán la obra poética de este héroe portugueseño.

No vacila el comunicador en definir a Argimiro como un hombre integral, amoroso, creador en el sentido más amplio de la palabra, un maestro de escuela. Dijo que dictó clases en la escuela de Artes Plásticas del estado Lara, “y tuvo alumnos como el actor y artista plástico Asdrúbal Menéndez, quien puede dar testimonio de cómo era como maestro”, refirió Argimiro –señaló– fue un maestro popular que enseñó a partir de lo que había aprendido a crear en la vida misma, se formó en las artes pláticas y su obra pictórica tiene dimensión, profundidad e influencia de artistas universales . “Es un hombre que se ve obligado a dar un salto hacia un campo de lucha con las armas que no apuntaban a otro camino sino al de la liberación y de la independencia definitiva de la patria, a lo que llama Chávez la patria socialista”.

Ante el ataque constante de los medios de comunicación y la mediática 2.0 que ha logrado que muchos se crean la realidad falsa y mentirosa que les presentan, Padilla estima que “debemos convertir los medios en espacios para la verdad, luchar por los principios, de modo que cuando mostremos a Argimiro no mostremos al bandolero que nos quisieron presentar en aquellos tiempos, sino que mostremos al hombre de bien, al hombre amoroso, al hombre de paz, que supo entregarse alma, vida y corazón por su patria”.

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