Homenaje a Amábilis Cordero y Fredy Reyna en la Biblioteca Nacional

Foto: Adianez Gutiérrez

Este lunes 03 de abril del presente año, se llevó a cabo en la sala del Archivo Audiovisual ubicado en el nivel AP3 del Cuerpo de Servicios del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas IABNSB, una exposición documental y proyección de piezas audiovisuales con la finalidad de celebrar los 66 años de la primera escuela de cine venezolano, a manos del laureado director Amábilis Cordero y de conmemorar el centenario del nacimiento del reconocido músico y cuatrista, Fredy Reyna.

Texto: Prensa IABNSB (Renny Marrero)

Ignacio Barreto, director del Archivo Audiovisual ofreció las palabras de presentación de la exposición documental, en que se muestra variado material fotográfico alusivo a la obra cinematográfica de Amábilis Cordero, poeta, fotógrafo y músico larense, quien en 1951 fundó la primera escuela de cine en Venezuela en los antiguos estudios Lara, ubicados en Barquisimeto.

Otro material de gran valor, lo representa el guión original “El ramito de nogal”, pieza audiovisual escrita y dirigida por Amábilis Cordero en julio de 1953; esta muestra está conformada por los equipos de grabación y fotografía que pertenecieron a Cordero y que, hoy son resguardados como piezas museísticas en esta sala.

”No se puede hablar de cine en Venezuela, sin mencionar la incansable labor de Amábilis Cordero, cuyo empeño le llevó a fundar la primera escuela de cine apostando por lo hecho en casa, esto le convirtió en un pionero del cine venezolano”, destacó Ignacio Barreto al ofrecer una breve referencia biográfica del cineasta homenajeado, oriundo de Barquisimeto, tierra que le vio nacer algún impreciso día de 1892, en la población de Duaca, cuyo interés por el audiovisual le llevó a la compra de varios equipos fotográficos en el exterior, con los que filmaría sus primeras películas.

”Cordero se inició en la fotografía en la década de 1920, para 1926 instalaría un estudio fotográfico en Barquisimeto y en 1928 realiza su primera película: Los Milagros de la Divina Pastora. Diseña y comienza la construcción de la sede de la empresa Estudios Cinematográficos Lara, que logra instalar en 1951, más tarde, estrenaría Alma Llanera película (1932), guión de Luis Peraza y cuyo largometraje se estrenó finalmente en junio de 1965; su producción estuvo siempre orientada a reflejar las costumbres venezolanas y entretener sanamente, desempeñó diversas labores en el mundo audiovisual, hasta el momento de su muerte en Barquisimeto en 1974”, continuó explicando Barreto invitando al público a recorrer la exposición.

De igual manera, se invitó al público a participar de la proyección de una serie de materiales audiovisuales sobre la vida y obra musical del músico Fredy Reyna, de quien se cumple el centenario de nacimiento.

”El aporte de Fredy Reyna a la música venezolana es invaluable, por cuanto redefinió la ejecución del cuatro venezolano, creando una afinación cónsona relacionada con el instrumento al que estaba acostumbrado, o sea la guitarra grande, y cambió el temple tradicional del cuatro por otro, afinando la primera cuerda una octava superior. Con la prima aguda, se le facilitaría iniciar un repertorio de obras, en las cuales el punteo y el acompañamiento funcionarían simultáneamente”, comentó Barreto para dar inicio a la proyección del video ”Reyna maestro del cuatro”.

Según afirman los estudiosos de su estilo y obra en el audiovisual proyectado, Reyna logró cambiar la afinación tradicional del cuatro, ordenando la altura de sus cuerdas en un mismo sentido. Sin saberlo, convocaba profundas fuerzas que se manifestarían en su obra. Con el cuatro afinado de esa forma, le otorgó posibilidades más funcionales como instrumento solista, sin perder las cualidades propias del instrumento popular.

Otro de sus grandes aportes, lo representa el haber sintetizado en el cuatro su experiencia estética, siempre vinculada a sus vivencias, partiendo de la técnica guitarrística aprendida del maestro Raúl Borges, recogiendo la esencia de la ejecución popular de grandes cuatristas, como Jacinto Pérez y Leoncio Narvarte e incorporando elementos idiomáticos de los instrumentos hermanos latinoamericanos, de la guitarra flamenca y del caudal de riquezas que descubrió en las tablaturas antiguas.

Perfil a cuatro cuerdas

Fredy Reyna nació en Caracas el día 3 de abril de 1917, desde temprana edad destacó por sus habilidades para la música a la que dedicó la mayor parte de su vida, cuatrista, titiritero y juguetero. Reyna comenzó su formación musical a partir de 1933, al recibir clases particulares de guitarra de manos del maestro Raúl Borges y para 1935 fue integrado a la Escuela de Música y Declamación por sugerencia del mismo maestro.

En el transitar de su formación como músico, compartió cátedras con Antonio Lauro, Antonio Estévez, Manuel Manrique Pérez Díaz y Flaminia Montenegro, quienes se convertirían también en grandes luminarias de la música venezolana. En cuanto a las artes plásticas, compartió estudios con César Rengifo, Héctor Poleo y Gabriel Bracho, uno de los momentos más fructíferos de su carrera se presenta a partir de 1938, cuando entra a formar parte del Orfeón Lamas, dirigido por Vicente Emilio Sojo donde permanecería unos ocho años. Para 1941, se retira definitivamente de la Escuela de Música, y es en las artes plásticas, donde concluiría sus estudios, especializándose en Educación Artística, mención Dibujo y Pintura.

Este gran maestro del cuatro, falleció en Caracas el 26 de marzo de 2001 a los 82 años de edad, su legado musical es inspiración y ejemplo de los amantes del instrumento criollo por excelencia.

Foto: Adianez Gutiérrez

Foto: Adianez Gutiérrez

Foto: Adianez Gutiérrez

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