Cenal y su participación en políticas públicas en torno al libro

Una vez más la Biblioteca Pública “Óscar Palacios Herrera”, del INCES, ubicada en la avenida San Martín de Caracas, sirvió como espacio de paz para el evento Mesa Redonda: Alcances de las Políticas Públicas en torno al libro, que abrió una programación especial para celebrar los 20 años del Centro Nacional del Libro.

Texto: Prensa CENAL

Los presentes, acompañados por la iniciativa de Ramón Medero, declararon esta actividad como un acto de desagravio, ante el acto fascista y repudiable desde todo punto de vista, cometido contra la Biblioteca pública del INCES, el pasado 13 de abril. “El fascismo se muestra de esta manera cuando en un país los bienes y servicios culturales son atacados” expresó Medero, ponente y primer presidente del Cenal. Para el momento en que desarrollaba la actividad, el espacio comenzaba a ser restaurado gracias al espíritu de la revolución Bolivariana por construir ante lo que la irracionalidad de una oposición vaya destruyendo a lo largo del país.

“Todo acto que ocurra en tiempos de coyuntura, en cualquiera de los espacios, tenemos que repudiarlos públicamente y levantar la bandera de la paz”. dijo Medero.

Para comenzar a entrar en materia de mesa, Ramón Medero contó una breve cronología desde los inicios del Cenal cuando le tocó dirigirlo entre el año 2004 al 2008, dando a conocer cómo fue la construcción de la política del libro en Venezuela. “Es bueno recordar que antes del 2003, 2004 en Venezuela había una efervescencia en la producción del libro, claro desde otra perspectiva, desde otros ángulos, desde otras concepciones, pero sí lo había, había una feria del libro, había una vida editorial bastante rica, mucha importación de libros, lectura, eso estaba allí”.

A partir del 2003 comienza un proceso de reflexión

Con la llegada de la Revolución, a final de los años 90 , hasta el año 2003, se valora a su vez la importancia de un golpe de estado que hizo que se produjera una revolución a fondo del papel que juega la cultura en la sociedad venezolana.

Cuenta Medero, “se descubre una deficiencia en cuanto a la democratización de los saberes en el seno del país. Del 2003 al 2005, se da un proceso de revisión y reflexión, de conceptualización de lo que estaba sucediendo en el país en materia del libro. A partir de esa reflexión surgen proyectos, el Observatorio, la Feria del libro FILVEN, la agencia literaria, el Premio Nacional del Libro”.

En el 2005 se comienza a comprender cómo llevar adelante un proyecto de tal envergadura, ese año catapulta las políticas del libro en Venezuela, se produce la primera FILVEN y arranca un tiempo de construcción febril. La Plataforma del Libro comienza a materializarse con la red de librerías y cada semana se inauguraban, en cualquier parte del territorio nacional.

“Nacen El perro y la rana, la Imprenta de la Cultura, y la Distribuidora Venezolana del Libro, se comienza a ver toda la infraestructura y el talento humano para llevarlo adelante”, recuerda Ramón Medero.

Entre la masificación y el formato digital 

Es del 2008 en adelante cuando la implementación de esos recursos logrados, obliga a que hubiese una masificación en respuesta a una demanda en materia del libro. “Las políticas públicas aún no llegaban a todo el territorio, se creyó que la masificación iba a llegar a gran parte de la población y de hecho fue así, un fenómeno que se desconocía, en un país que venía señalándose de pocos lectores, pero resulta que no, lo que había era una necesidad, la relación natural del ser humano con el libro, había que llevarlo a un ámbito más humanitario, era realmente extraordinario como la gente encontraba al libro en su cotidianeidad”.

Medero conviene en la autocrítica de que la masificación comienza a ser un problema, en cierto punto, pues el contexto socio histórico se va transformando, “la historia lo corrobora, cuando en problemas económicos, dependemos de una maquinaria imperial, colonial, y no tenemos nuestras propias herramientas tecnológicas, del 2010 al 2013 nos vemos entrampados en una crisis y recurrimos a la creatividad para impulsar el libro en un formato digital”.

Así se han ido conformando varias bibliotecas digitales, Biblioteca César Rengifo, Biblioteca digital de Venezuela de la biblioteca Nacional, Biblioteca digital Ayacucho y la de Monte Ávila.

A pesar de que nos encontremos en el “carrete analógico” porque no hemos podido pasar a una fase verdaderamente digital, el mundo del libro en las universidades es una cosa aparte, sin embargo aún cuando se tiene la política del libro, para Madero se ha hecho a un lado, “si hacemos un diagnóstico, vemos que pocas universidades creadas, tienen editoriales, la más visible era la UBV, luego la Universidad Militar, debemos darnos cuenta de la importancia estratégica del Libro en las universidades”.

Coloca en la mesa, para un futuro inmediato, preguntas para el debate ¿Cómo el Ministerio de la Cultura puede hacer las alianzas con el Ministerio de las universidades, sumarse a una misma política del libro, de qué manera lograr impulsar a través de las librerías y feria, el libro universitario?

La situación económica ha llevado a que el libro explore en el ámbito digital, ¿cómo hacer que toda esta plataforma no deje de ser exponencial en su implementación?

Insta a que se dé valor a todo lo que se ha hecho, sobretodo al Plan de Lectura que se venía construyendo, con un gran impacto político y social y que llegó a una fase siguiente de socialismo.

Diálogo Gobierno- Empresa privada: Lo editorial más allá de la Feria del Libro 

La vivencia de Iván Diéguez, Vicepresidente de Cavelibro, cuando nace el Centro Nacional del Libro data de cuando nace adscrito al Ministerio de industria y Comercio, “participamos en la redacción de la Ley del Libro y por ende participamos en la creación del Cenal y en aquel momento la tendencia los libros en Latinoamérica era pro fortalecimiento de la industria editorial, posteriormente viene la segunda oleada que es lo que estamos viviendo, donde las leyes del libro pasan a ser más hacia el fomento, y el respaldo de la lectura, creo que son pasos que se van dando”.

La Cámara Venezolana del Libro es un sector complementario a las políticas públicas del Estado y no contemplan tener otro rol. Dieguez también insiste en que todo el esfuerzo que se ha hecho en la publicación masiva, formación universitaria, librerías públicas y privadas, no debe perderse.

“Las industrias editoriales más fuertes no cesan en la importación de libros, es una complementariedad, aquí tiene que ir acompañado el crecimiento de la industria Nacional, plan de lectura y complementacion de los recursos”, resaltó.

Considera que este proceso masivo, acercó aún más a la gente al libro y se perdió el temor al entrar al espacio de la librería, por lo que plantea que debe evaluarse cuánto se requiere realmente, para que esto siga funcionando,

“En el caso del sector del libro, siempre hemos apostado al diálogo, podemos tener diferencias pero siempre hemos sido de la idea de que hay un espacio para arreglar las cosas, el libro es un bien prioritario, Venezuela ha sido un país importante en el tema del Libro, hay que buscar los puntos de encuentro”, dijo Iván Dieguez.

Para reflexión, “pero bueno en un país que no se lee, puede hacer tantas ferias del Libro?

¿La gente compra libros para adornar bibliotecas? ¡No, hay una necesidad de lectura!”.

T/ CENAL

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