La música llanera de luto por la partida física del arpista Manuel Luna

El pasado martes falleció el ilustre arpista y compositor venezolano, Manuel Luna, en la ciudad de San Fernando del estado Apure, a los 91 años de edad, reportó el diario Correo del Orinoco. Nació el 7 de diciembre de 1925 en Las Guaiquitas, cerca de Cunaviche, localidad llanera, pero fue a partir de los dieciséis años cuando comenzó a tocar el arpa y aflorar su amor por la música, oyendo a famosos como Julián Sánchez y Gabriel Lamuño.

Texto: Prensa MPPC / CO

“Yo hacía mis propias arpas poniéndoles alambres de cobre y tripas de puerco espín. Mi primera arpa grande me la hizo mi padrastro Julián Tomedes, que también era músico. Mi primer baile lo toqué en San Nicolás, en el camino a San Rafael, en la casa de Esteban Macea. Después me iba por el río con el coplero Delfín Coboruco ó Curuco, como le decíamos, a tocar hasta Ciudad Bolívar y Valle de La Pascua”, relató en una entrevista publicada por el portal Web Senderos de Apure en 2011.

Este compositor tiene en su haber musical cerca de 198 piezas creativas que realzan nuestras raíces venezolanas. Dentro de ellas destacan Sentimiento Apureño y Puerto Miranda, las cuales se ha convertido en temas íconos de su carrera.

“La primera pieza que compuse fue Los Maizales, porque yo tenía un conuco, un topochal. Me gustaba mucho todo eso y así hasta el presente. De ahí dije: a componer y a tocar. Tengo 180 canciones grabadas, fuera de las inéditas que son como 30”, manifestó en otra oportunidad el propio músico.

Luna, además, fue el arpista del conjunto musical que acompañó a Ángel Custodio Loyola, considerado como uno de los más grandes copleros de la música llanera.

Como reconocimiento a su labor artística, el gobierno municipal de San Fernando de Apure inauguró el 22 de agosto de 1998 el Centro Cívico Cultural Don Manuel Luna, uno de los recintos más grandes y emblemáticos de la ciudad, en donde se imparten clases de arpa y otros instrumentos propios de la cultura venezolana.

El pintor, escultor y poeta apureño, Gregorio González, afirmó que “San Fernando de Atamaica, terruño mágico que siempre inspiró sus mejores composiciones, despedirá a uno de sus hijos más preclaros y prolíficos, quien a fuerza de talento y creatividad supo regalar lo mejor de su ingenio, para las generaciones futuras, contribuyendo con su arte al engrandecimiento de la música del llano que irrumpió en el panorama nacional, desde los años 50 en adelante”.

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