EN FOTOS: Entierro de la Sardina de Naiguatá cerró con humor el Carnaval en Vargas

“A que tú no te disfrazas”, retó Freddy “El Niño” Rodríguez a su amigo Juan Manuel “Comiquita” Nahy. “¿Cómo vas a estar aquí si no tienes tu vestido? Ponte uno y vente”, insistió. Entusiasmado por el bochinche de la calle Carabobo, aceptó la invitación: se montó sobre unos zapatos de tacón, se ciñó un vestido negro largo, se enrolló un pañuelo en la cabeza y se colocó vistosos accesorios, sin olvidar las uñas y las pestañas postizas y el respectivo maquillaje. “Así me convertí en una de las viudas de la Sardina”, recordó con orgullo Nahy.

Texto: AVN / Fotos: AVN (Pedro Mattey)

Corrían los años 50 y un grupo de jóvenes, siguiendo la iniciativa de los hermanos Cáceres, se organizaron para rescatar el tradicional Entierro de la Sardina, cuyos orígenes se remontan a expresiones culturales europeas, transformadas con los años por los aborígenes y esclavos africanos.

Al día de hoy, 58 años después, la tradición ha vuelto a tomar renombre y año tras año atrae a curiosos y turistas.

“Anteriormente rezábamos un rosario con toda la solemnidad del caso, antes de salir de la casa de la familia Cáceres, para lanzar la Sardina al mar. Ahora todo el acto es burlesco: la misa, la procesión, los rezos y las confesiones. Claro que hemos crecido, pero debemos luchar por mantener la tradición tal cual era”, opinó Comiquita, de la Fundación Grupo Folclórico Entierro de la Sardina de Naiguatá, encargada de mantener esta expresión cultural.

Sangre nueva se ha sumado con ese compromiso. Rayner “Chino” Basalo, quien este año entregó su cetro como reina de la Sardina a Jhonaikel Romero, está dispuesto a seguir el camino.

“No sólo es disfrutar el disfrazarse y echar broma, sino es recursos, el vestuario, los implementos que se necesitan para el armazón de la Sardina y organizar a la gente”, dijo Basalo.

Curioso el caso de César Escalona, antropólogo oriundo de Barquisimeto (Lara), quien luego de documentar la expresión cultural en calidad de fotógrafo, ya tiene dos años participando como viuda.

“He venido investigando las expresiones culturales del país en las que se manifiesta la identidad mágico religiosa del paganismo caribeño, el cual se opone a la fe cristiana. En el caso de Naiguatá, sus expresiones son el resultado de la mezcla cultural que le dio una nueva identidad al catolicismo impuesto, amalgamándolo con el paganismo. Por eso más que una expresión cultual, lo que vemos aquí es un ritual mágico religioso, una creencia. He visto muchos carnavales en Venezuela, pero éste es el mejor”, comentó.

Considera que la manera en la que se transmite la tradición, heredada de padres a hijos, con una participación importante de mujeres, fortalece las tradiciones de Naiguatá y permite su duración en el tiempo.

Entierro de la Sardina

Todos los miércoles de ceniza, los pescadores del pueblo deciden renunciar a los frutos de la carne y darle la victoria al bien sobre el mal. La Sardina representa el pecado, el cual murió para ser enterrado. Es llevada en una urna, una especie de armazón de madera que tiene alambres a su alrededor de los cuales penden hortalizas, verduras y tubérculos, ofrendas para pedir buenas cosechas y pesca.

Durante una procesión, las viudas de la Sardina (hombres disfrazados de mujeres) lloran la pérdida. Al frente va el cura (José Montes), un monseñor (Omar Alonzo) y el monaguillo (Luis Suárez) , quienes encabezan rezos y entregan ostias (casabes) a los feligreses que se acercan “para que los despojen”. Ellos perdonaron los pecados de la Sardina y procuran que su alma parta en paz.

Rondando van los diablos, encabezados por Freddy “Cotufa” Castro, quienes buscan arrebatar el alma de la Sardina. Son espantados por el agua “bendita” rociada con una brocha por el falso cura, sacada de un tobo con hielo y cervezas. El falso cura lleva una falsa biblia con imágenes obscenas, las cuales enseña a sus feligreses con picardía.

En la plaza El Indio, se hace una falsa misa, donde las viudas confiesan sus ocurrentes pecados ante la muchedumbre. Luego, se inicia el recorrido de la Sardina por todo el pueblo, al ritmo de la parranda. Al final de la noche, la Sardina es entregada al mar.

 

 

 

 

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