Los 120 años del cine nacional representan “el arte que vincula a la emoción de crear”

El pasado sábado 28 de enero, se inició oficialmente la llegada de los 120 años del cine nacional, por lo que Bernardo Rotundo, presidente del Circuito Gran Cine, destacó que son nueve las organizaciones que se han estado reuniendo desde 2014, en la denominación del cine venezolano, el cual ha servido para el intercambio de ideas, reflexionar y discutir.

Texto: Alba Ciudad (Angie Vélez)

Así lo resaltó desde un contacto telefónico en el programa Somos Cine de Alba Ciudad 96.3 FM, donde también hizo mención de la comunidad cinematográfica organizada y preocupada por el devenir del cine nacional.

Asimismo, destacó que los 120 años del cine venezolano se estarán celebrando durante todo el año 2017, esto a través de diferentes proyecciones en todo el país en los diferentes centros de cultura cinematográfico.

Desde el foro del cine se están promoviendo iniciativas que continúen presentándose durante todo el año, ya que considera de gran importancia el no descuidar los avances que se han tenido desde la segunda reforma de la Ley de Cinematografía nacional.

Según Rotundo, a pesar de que en este último año el cine nacional ha tenido un decaimiento, el resto de los años ha tenido un gran avance, sin embargo hay que buscar más avances.

Por otra parte, el cineasta Carlos Azpúrua, también en un contacto telefónico, expresó sentirse orgulloso porque celebrar los 120 años del cine nacional “es el arte que te vincula a tu emoción de crear, a tu emoción de sentir el país, el arte donde uno se siente profundamente identificado como ser humano”.

Además considera que se ha tenido un avance extraordinario, ya que es un sector que tiene ley de Cinematografía, autonomía económica a través del Centro Autónomo de Cinematografía

“El Cnac es la expresión de la lucha de los cineastas en cuanto haber logrado la Ley cinematografía, posteriormente la reforma”, resaltó Azpúrua quien también señaló el logro de haber integrado el sector público con el sector privado por medio de la creación de Fonprocine”.

Finalmente expresó su gran satisfacción al pertenecer a un grupo de grandes luchadores y lograr las reivindicaciones de las luchas desde el punto de vista de las leyes cinematográficas.

En estos momentos se encuentra en dos proyectos: uno de ellos es la adaptación libre de “Cuando quiero llorar y no lloro” de Miguel Otero Silva; él toma la estructura básica de la novela y la ubica en nuestro periodo histórico venezolano.

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