Todos cuentan, desde el artesano hasta el bailarín, en la certificación de saberes empíricos

dsc01463El tablado es para el artista escénico como un hogar que pone a prueba su disciplina, donde se exige rigor y cobija sus afectos. Pero desde hace seis meses el escenario de la Sala Doris Wells, de la Casa del Artista, ha permitido a quienes son creadores desde la praxis, incluso fuera de lo histriónico, exponer el resultado de las sensibilidades, su propia obra, para ser valoradas y reconocidas en el Programa Permanente de Certificación de Saberes Empíricos.

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Texto: Prensa MPPC

La señora Tibisay Porras zapateó y hondeó su falda fuera de los escenarios de Europa y América Latina que pisó con las tradiciones venezolanas a partir de la década de los ’80. Este 4 de octubre lo hizo frente a una Mesa de Certificación que comprobó su vasto conocimiento, aprendido junto a reconocidos bailarines venezolanos, para darle validez formal.

Con ello, se reconoce toda una vida del zapatear Pajarillo y otros ritmos tradicionales. También bailó junto al docente e investigador Orlando Azuaje, quien remangó el ruedo de sus pantalones para interpretar descalzo un joropo llanero y cantarlo a todo gañote.

Ambos fueron el compás de la venezolanidad. Azuaje ejecutó canciones en cuatro y maracas, además de presentar los libros de su autoría Arpa criolla, su historia y evolución, al igual que Joropo Llanero, sus intérpretes y ejecuciones.

“El hombre con lo poco que tiene construye su vida y su saber”, concluyó y los aplausos resonaron.

Al igual que ellos, mostraron su sapiencia Manuel González, en canto; Pedro Berroterán y Esmeralda Prieto, en artesanía; Elena Gómez, en danza, Ángel Herrera, en las artes plásticas; Jesús García, Williams Gómez y Ángel García, en actuación, y Palmer Talavera como cantautor e instrumentista. Aunque en áreas distintas, todos tienen al menos 20 años de experiencia.

Importan en este proceso el amasado de la arcilla, las técnicas para reconstruir instrumentos, los métodos personales de la pintura y el dibujo, la artesanía, la enseñanza de las manifestaciones de tradición, la experiencia en el baile, el canto, la actuación.

Es una iniciativa que valida el hacer y el saber del zapatero, el panadero artesanal, la tejedora, el cantante, los iluminadores, el dibujante, el productor, en fin, de todos aquellos que generan procesos sensibles y creativos. Todos cuentan.

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