Las cenizas de Gabriel García Márquez llegaron a Colombia entre mariposas amarillas

23 mayo, 2016
Foto: El País

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Cartagena de Indias recibió este domingo oficialmente las cenizas del Nobel de Literatura colombiano, Gabriel García Márquez, fallecido el 17 de abril de 2014 en Ciudad de México. Así se cumplió el deseo del escritor de ser sepultado en esa ciudad. Un emotivo homenaje que reunió a su esposa Mercedes Barcha, sus hijos Gonzalo y Rodrigo, sus nietos y hermanos, así como a amigos y autoridades, se descubrió un busto instalado sobre un pedestal que guarda las cenizas del Nobel.

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Texto: Cubadebate. Notimex y Telesur

El memorial fue construido en el patio central del Claustro de la Merced, que pertenece a la Universidad de Cartagena, donde García Márquez llegó a matricularse en 1948 para continuar sus estudios de derecho que nunca concluyó porque lo sedujo más el oficio del periodismo y la literatura.

“Cartagena fue entonces un lugar propicio para que García Márquez desarrollara muchas de las actividades centrales de su vida”, asegura el rector de la Universidad de Cartagena, Edgar Parra Chacón.

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De esta forma, se cumple el regreso a su tierra y para la eternidad del colombiano más universal de todos los tiempos: Gabito, como le dicen en Cartagena al autor de “Cien años de soledad”.

El claustro La Merced, con sus 400 años de historia, estuvo en la tarde de este domingo decorado con mariposas amarillas, con relatos de las obras de García Márquez, en las cuatro esquinas de la plazoleta. En los pasillos laterales del claustro, estudiantes de la Universidad de Cartagena, representaron a los inmortales personajes del mundo maravilloso de Macondo, el imaginario literario creado por García Márquez en su obra “Cien años de soledad”, con la que ganó el Nobel de Literatura en 1982.

mariposas-amarillas-gaboEn el centro de la plaza estaba el busto de bronce de García Márquez, que corona el memorial con las cenizas, y los invitados que llegaron en su gran mayoría con vestidos blancos, se acomodaron en las sillas alrededor de la plazoleta a la espera de Mercedes Barcha, más conocida como “La Gaba”, y sus hijos, para develar la obra.

El busto fue esculpido por la artista británica Katie Murray e instalado sobre una plataforma flotante construida en el patio central.

Ahí en la plazoleta estuvo reunida toda la familia de García Márquez, sus amigos más cercanos del periodismo, de la literatura, la academia y de la vida. La ceremonia inició con la lectura de una declaración de la Universidad de Cartagena, como homenaje a la vida y obra del Nobel de Literatura, la palabras del rector Edgar Parra, y del periodista Juan Gossain, en nombre de la familia García Barcha, entre otras autoridades del gobierno nacional y departamental.

Pero fue la intervención de Gossain, amigo personal de Gabo, durante más de 50 años, quien señaló que el acto en el claustro La Merced, estaba “lleno de cariño de evocaciones, de símbolos y significados”. Las palabras de Gossain, uno de los cronistas más importantes en Colombia, fueron una evocación a la vida de García Márquez, a sus raíces en el caribe y en particular a sus fuertes lazos afectivos que construyo en Cartagena, desde que llegó a vivir en plena adolescencia.

CjGGjx1VEAINx0x“No estamos aquí para hablar de literatura, ni de grandes temas académicos, ni estamos en una ceremonia oficial (…) No hemos venido a despedirlo, sino a saludarlo (…), no es para darle el último adiós, es para darle la bienvenida”, dijo Gossaìn. “No estamos aquí para participar en una ceremonia fúnebre, de exequias. Esta es una reunión de amigos y los amigos verdaderos nunca desaparecen, menos aun si se trata de un amigo inmortal. Esto no es un homenaje a la muerte, es un homenaje a la vida”, señaló.

El acto en el claustro La Merced, fue para el amigo de García Márquez, la celebración del “regreso a esta tierra, lo que a esta tierra le pertenece”: Gabo.

La familia García Márquez, oriundo del poblado de Aracataca, llegó a vivir a Cartagena, cuando el Nobel era un adolescente, ingreso a la universidad de Cartagena a estudiar derecho, y como dijo Gossaìn “por fortuna abandono su carrera de abogado, para dedicarse al periodismo y a la literatura”.

“Es esta misma universidad -anotó- la que vuelve a recibir a su antiguos alumno y ya para siempre en este lugar de belleza y a esta hora del ocaso, la hora más bella del día, al lado de las murallas gloriosas y del mar caribe”.

En Cartagena García Márquez, escribió sus primeras crónicas en el diario El Universal, adquirió su residencia cercana al claustro La Merced porque García Márquez nunca se desconectó de esta ciudad y de su caribe, desde que tuvo que salir exiliado hacia México, en la segunda mitad del siglo XX.

Gossaín declaró que en los años 90, cuando pensó en instalarse en Cartagena, habló con Gabo para pedirle que le vendiera un apartamento que el Nobel tenía en la llamada Ciudad Heroica, y el escritor le contestó con un “no” rotundo. “La gente sabe que a mí me gusta Cartagena y me gustaría que me entierren en Cartagena”, dijo entonces Gabo. “Estamos haciendo lo que deseaba Gabo, esa fue su voluntad y se ha cumplido”.

Después de las palabras de Gossain, el nieto del Nobel, Mateo, leyó apartes de la obra “Vivir para contarlo”, y dar inicio a la develación del monumento al Nobel García Márquez, por parte de los hijos del escritor y las autoridades de la Universidad de Cartagena.

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La develación tuvo el acompañamiento de la Filarmónica de la Universidad de Cartagena con la la interpretación de “La pequeña Suite”, del maestro Adolfo Mejía. Luego siguió una ejecución de la “Pequeña serenata Nocturna” de Wolfgang Amadeus Mozart, Primer Movimiento Allegre y finalizaron con dos temas vallenatos preferidos por Garcìa Màrquez, como fueron “El Mochuelo” y “Mercedes”, ambas canciones interpretadas por el maestro Adolfo Pacheco con el acompañamiento el acordeón de Julio Rojas.

Cuando el acordeón se silenció, desde la azotea del claustro cayeron miles de mariposas amarillas que forman parte de la simbología del mundo macondiano que creo magistralmente García Márquez, y figura literaria del realismo mágico.

Con las mariposas amarillas volando sobre la plazoleta del claustro La Merced, y cayendo sobre el busto de García Márquez, Cartagena dio la bienvenida a las cenizas de su hijo adoptivo, para que reposen para la eternidad.

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