María Alejandra Díaz: Estamos en peligro de perder la revolución

22 diciembre, 2015

madiazElla es abogada y también comunicadora, de quienes contribuyeron a gestar la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión. Integró el primer directorio correspondiente al área, desde Conatel, y hoy es una “especialista en comunicación política y opinión pública. Así, con todas las letras”, según ella misma expresa.

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Texto: TODASADENTRO (Iván Padilla Bravo)

María Alejandra Díaz Marín es militante comprometida, vehemente, segura de lo que dice y por lo que actúa. Ha reaparecido en la palestra pública en estos días, para defender la Revolución Bolivariana y ofrecer la experiencia que posee para enriquecer los debates que contribuyan a su Revisión, Rectificación y Reimpulso. A tal efecto se establece este Diálogo para Todasadentro.

-Hay signos comunicacionales de calle que se expresan desde hace más de un año, por ejemplo, la reaparición de buhoneros, pedigüeños y “enfermos”, en los vagones del Metro de Caracas, ofreciendo una imagen general de que hay desempleo, se acentúa la pobreza crítica y el sistema público de salud no sirve o ha fracasado. También están las expresiones de “inseguridad” caracterizadas por “carteristas” que ya no las extraen sigilosamente de los bolsillos sino que las asaltan mediante el uso de armas largas o de guerra. Igualmente, el caso de operadores de Metrobús que discriminan el acceso de los “incluídos” por la Revolución Bolivariana ya que “son sólo ocho asientos azules preferenciales por unidad”. ¿Usted considera que hasta esas instancias opera la estrategia comunicacional del imperio y de la derecha?

-La estrategia no es solamente comunicacional. Ella se viene planificando desde hace dos años. La primera avanzada la representó Primero Justicia y Voluntad Popular. Esencialmente, Armando Briquet es uno de los operadores. Otro es David Smolansky y Carlos Ocariz, con quien trabaja un especialista en análisis de discurso, Carlos Lagorio, graduado en la Universidad Simón Bolívar, cuya tesis fue el análisis del discurso del presidente Chávez. Él viene de trabajar en la empresa Datos.

-¿Qué hicieron ellos?

-Sabiendo que la única manera de vencer al chavismo, en su propio terreno, con sus propias armas -así como el chavismo lo hizo en su momento (elecciones de 1998)- y con el CNE en contra. En este momento ¿qué hicieron ellos? Buscar las técnicas, las herramientas de la comunicación -que hay infinidad, porque la comunicación es todo- y elaborar un mapeo electoral.

Fueron buscando las zonas donde estaba el chavismo duro, 23 de Enero, El Valle, en Caracas, e iniciaron toda una campaña con acciones como algunas de las que mencionas, como quitarles el agua, la luz, afectar los servicios. Esas clases que algunos técnicos clasifican como C, D y E, que nos apoyaba, fueron fragilizadas. Unos sectores que habían sido elevados de categoría, porque el presidente Chávez sacó de la pobreza a un 30 y pico por ciento y lo convirtió en clase media.

-¿Dónde está el error?

-Les dimos cosas, materiales, pero no los formamos. Y, por eso, hay una debilidad del proceso en la construcción del sujeto histórico. Todo eso formó parte de una estrategia. Buscaron los circuitos, específicamente, y los estudiaron. Esta técnica se llama “geolocalización”. Y nos aplicaron una estrategia de “neuropolítica”, sicología aplicada a la política. Son instrumentos de la comunicación política, que despreciamos, porque “los usa la derecha”. Y nos ganaron con esos instrumentos. A pesar de que manteníamos la hegemonía en el discurso -no la hegemonía comunicacional, porque no tenemos la hegemonía de los medios: eso es mentira y nosotros lo sabemos. Tú y yo, que venimos de Conatel y que sabemos cómo se reparten las concesiones en este país y cómo se repartieron históricamente.

-¿Qué quiere decir con lo de la hegemonía en el discurso pero no en la comunicación?

-Que manteníamos esa hegemonía en el discurso. Pero hasta eso lograron permearlo. ¿Por qué? Porque la gente lo que evaluó fue gestión. Nos entramparon. Lanzaron la guerra económica y, por defendernos de ella, descuidamos todo lo demás. Descuidamos la bandera de la corrupción y penetraron a grandes sectores militares que están en el Gobierno. Eso hay que decirlo. Tenemos que enfrentarlo. Penetraron a funcionarios públicos, porque, además, nosotros nunca perseguimos a quien piensa diferente a nosotros. Entonces tenemos a adecos y copeyanos que, en el aluvión chavista, se montaron en la ola y los tenemos dirigiendo instituciones públicas. Mejor dicho, saboteando la gestión pública.

-¿Le parece que también hay caras bonitas, jóvenes y mujeres que por sus características se les consideró a priori como revolucionarios y pasaron a ocupar cargos?

-Yo creo que sí. Si algo nos ha afectado es el que decidimos darle paso a una generación joven -que es muy importante- olvidando el valor de la experiencia. En este momento, se requiere no sólo juventud y compromiso, sino -sobre todo-  experiencia, compromiso, que esté la gente que ha estudiado, y no me refiero sólo a lo académico. No tenemos a Dios agarrado por la chiva. Esta Revolución todavía no ha alcanzado la irreversibilidad. La prueba de fuego para saber si esta Revolución era irreversible o no eran estas elecciones. Si ganábamos, la derecha estaba derrotada en el continente. Ahora le dejamos espacio a la derecha porque no supimos hacer irreversible el proceso.

-¿Por qué cree que fue así?

-Porque el que votó en contra nuestra o se abstuvo, manejó el voto castigo. Concientemente. Esa fue una actuación conciente. Aquí tiene que haber un quiebre, tenemos que cambiar las cosas. Por donde vamos no vamos bien.

-¿La Revolución es el Gobierno?

-No. Absolutamente no.

-¿Podemos perder el Gobierno pero no a la Revolución?

-Sí, podemos perderlo y seguir luchando por la Revolución. Va a ser mucho más difícil. Va a haber persecución, muertes, lo que no quería Chávez. El movimiento se transformará en un movimiento de resistencia, frente a la violencia desatada y al fascismo de la derecha.

-¿Volveremos a la guerrilla como la de los años 60 y 70?

-Sí. Sí. La diferencia sustancial es que allá luchaban 200, 300 camaradas metidos en la montaña, contra todo un sistema. Aquí hay cinco millones 608 mil que, a pesar de la guerra económica, a pesar de lo malo que el Gobierno lo ha hecho, está parado de frente. Les va a ser mucho más difícil de ocultar esa cantidad de personas que están convencidas de que éste es el camino. Incluso, el que no votó por nosotros, ese millón 978 mil, también está conciente de que el camino es éste. Lo que están pidiendo es más revolución. Ese es el grito que yo oigo de parte de ellos: “¡Épale, párate que por donde vas es reformismo!”

-Usted se refirió al elemento de formación y conciencia mientras que el Comandante Hugo Chávez, entre otras preocupaciones e instrumentos para el fortalecimiento de la conciencia, nos dejó el Tercer Motor “Moral y Luces”. Luego desapareció…

-Eso no se decreta. El partido tiene que ocuparse de eso. Lo que pasa es que el Psuv se convirtió en un parapeto -porque hay que decirlo con responsabilidad-, que sirve para lo electoral. Y ahorita mismo, ni siquiera fue capaz de convocar para lo electoral. Hubo gente que sintió que la desplazaron. Tú no puedes imponer liderazgos. ¿Por qué perdimos el 23 de Enero? Teníamos allí un cuadro valiosísimo, que tiene 40 años de lucha, quien es Juan Contreras, de la Coordinadora Simón Bolívar, y lo desplazaste.

Yo no le voy a quitar méritos a la mamá de Robert Serra, pero, ¡por Dios! ¿cuál es el trabajo político que ha hecho la mamá de Robert? Ese fue el grito de esa comunidad. ¿Me vas a seguir imponiendo liderazgos? ¿Quién lo impuso? El partido, y el partido se equivocó.

-¿Y qué pasó con los pueblos indígenas?

-A los pueblos indígenas les cerraste la frontera, le quitaste la fuente de financiamiento, que es el bachaqueo. Y pasaron factura por eso. Esa es la verdad verdadera. Lamentablemente, ahí no hay trabajo de conciencia, pese a que tú fuiste quien los visibilizaste, los incluiste dentro de la Constitución, a pesar de que tú eres el Gobierno que más ha hecho por ellos.

-¿Hay que dejarlos que sigan bachaqueando para que no protesten?

-Evidentemente que no se les puede dejar. Hay que educarlos. Eso sí. ¿Dónde están nuestros alcaldes? ¿Qué hicieron nuestros alcaldes allí? ¿Qué hicieron los gobernadores? ¿Acaso ese es trabajo del presidente Maduro? No. Del gobernador y los alcaldes. Jugaron en contra. Su mala gestión nos permeó. Nos castigaron y perdimos la Asamblea Nacional. Ocultaron la corrupción y se prestaron para esa sinvergüenzura.

La verdadera revolución

-Estamos muy cerca de unas nuevas elecciones para gobernadores. ¿También se perderán?

-Creo que, antes que nada, la derecha intentará un revocatorio del presidente Maduro. Si el presidente Nicolás Maduro no muestra signos de rectificación, pero de verdad verdad, poniendo al frente de esas instituciones burocráticas, a verdaderos guerreros, que se bajen de las camionetas cuatro por cuatro (4 x 4), que pateen con la gente, que les duela lo que a la gente y que lloren con ella cuando no tenga qué comer. Que sean capaces de darles su comida para que el pueblo sienta “yo estoy aquí, comprometido contigo”.

Eso es lo que está reclamando la gente. Esa es la verdadera revolución. Creo que Maduro acaba de dar una muestra enorme, un salto cuántico, cuando decretó el sábado (12-12-2015) calladito la boca, sencillito: “militares, ustedes se devuelven para sus filas”. Porque, todo lo malo que puede estar sucediendo, la única manera de solucionarlo es con más revolución.

¿Qué tiene que hacer el Gobierno? ¿Qué se debe demostrar a la gente? Primero, que se está decidido a cambiar el rumbo económico. Y apostar por quién. Apostar a quién. ¿A aquellos que me están proponiendo medidas revolucionarias o aquellos que me están proponiendo medidas de la visión de la derecha, en el manejo de la economía? ¿Cuál es la disyuntiva ante la cual nos colocamos, el quiebre del modelo capitalista o maquillarlo para sobrevivir? Y Maduro nos demostrará, en este momento, con sus decisiones, si él es capaz de dar el salto cuántico del quiebre histórico.

Conflicto de poderes

-El cinco de enero está a la vuelta de unas fiestas de las que todo el mundo regresa embriagado. El cinco de enero, la derecha tendrá definida su estrategia para ponerle las manos al Estado y volver a controlar el poder político. ¿Tenemos tiempo todavía para hacer eso a lo que usted se refiere?

-Sí. Ellos no van a poder derogar leyes a trocha y mocha. Pueden hacerlo. De hecho tienen un conjunto de leyes trabajadas por sus bufetes de abogados. Están preparadas. Se viene manejando hace más de seis meses. Las van a presentar y se va a provocar un conflicto entre poderes. Entre el Ejecutivo y el Legislativo. La Constitución está pensada -nunca lo habíamos visto de manera práctica porque la Revolución tenía todos los poderes- para que el Legislativo designe en segundo grado.

Además, ellos tienen que cumplir una agenda. Tienen que acelerar y recrudecer la guerra económica, para seguir echándole la culpa a Nicolás Maduro. Por eso digo que es tan importante que el Presidente haga el quiebre, no sólo en lo económico sino también en lo comunicacional. Tiene que dar un salto cuántico en lo comunicacional. No podemos permitir que se lleven la Constitución por el medio. Y van a encontrar cinco millones y medio de venezolanos resistiendo, para que no dobleguen a la Constitución. Pero ellos pueden intentarlo convocando a una Asamblea Constituyente. Tienen poder para ello. Cuentan con las dos terceras partes. Tienen mayoría calificada.

-Hay otro elemento comunicacional que quisiera analizara. Fuera del país están vendiendo mediáticamente, a Venezuela, como un “Estado forajido” e internamente como “Estado fallido”. ¿Cómo ve esa campaña comunicacional de la derecha?

-Se va a recrudecer. De hecho, en Venezuela hay operadores pagados en dólares. Los contratos los firmaron fuera del país y están operando desde aquí en plataformas 2.0 y 3.0, para producir contenidos. No hacemos nada si nosotros no montamos una plataforma del mismo nivel. Nuestra tarea es tan importante que tiene que haber un equipo preparándose, otro creando, otro montando la plataforma. Dándole un vuelco a lo comunicacional. Mostrando los problemas y enfrentándolos.

Tenemos que recuperar la credibilidad comunicacional. Ésta es una guerra simbólica y no hemos sabido interpretar los códigos, descifrarlos y volverles a caer. Tenemos que construir un discurso post Chávez, propio. Sin dejar de lado los principios que el Comandante Chávez nos dejó.

-Insisto. ¿Se está a tiempo de cambiar antes de que se pierda el Ejecutivo?

-Sí. Podemos cambiar esto en seis meses.

-¿Qué hace falta?

-Uno, tomar medidas económicas que generen el quiebre.

-¿Como por ejemplo expropiar empresas y distribuidoras?

-No. Nacionalizar los bancos, estatizar toda la banca. En lo que les quites el financiamiento bancario empiezan a recular. Además, modificar visiones que se tienen desde el Gobierno. Reorientar las finanzas y, sobre todo, una política comunicacional adecuada.

Otra medida: vamos a empezar a preparar equipos tácticos que estudien las herramientas comunicacionales. Aprender de quienes saben en materia de análisis del discurso. Trabajar milimétricamente el discurso del Jefe de Estado. Eso tiene que hacerlo un ministerio que tenga otra visión. Sacarle provecho a lo que hemos logrado, porque no todo es malo. Tenemos más de dos mil funcionarios imputados por corrupción, pero nadie lo dice. ¿Cómo vamos a pretender vender gestión si, ni siquiera lo que hacemos bien lo publicitamos? ¿Sabes por qué pasa eso? Porque el ministro o ministra del área es jefe de prensa del Presidente. Se ne cesitan estrategas. Menos aduladores y más críticos, alrededor del Presidente.

Aquí el compromiso es con la Revolución, no con un cargo.

-Algunos medios nuestros han comenzado a calificar al Gobierno como “popular”. ¿Eso hace falta comunicacionalmente o lo popular se construye?

-No. Te lo voy a explicar en retrospectiva. Chávez llamó a los ministerios “del Poder Popular para”…

-Eso se fue diluyendo. Casi nadie lo usa.

-Se diluyó. Porque eso no se decreta. Se construye incluyendo, sin sectarismos. Lamentablemente, el partido, que era el enlace entre el Presidente y la gente, se burocratizó. Allí no hay Poder Popular que valga. La prueba es que no supo leer las señales. Por quienes los militantes de base votamos para llevarlos a la Asamblea, se les colocó de suplentes y se dieron los puestos salidores a los de siempre. ¿Nadie va a decir eso? ¡Hay que decirlo! Con responsabilidad. Con autocrítica. No se puede decretar que el Gobierno es popular. El Gobierno es popular en la medida en que un Ministro se baja de su camionetota (puede andar en ellas por razones de seguridad), en un poblado y observa que no tiene agua y se compromete a hacer algo para que eso cambie. Busca solucionar. Se sienta con la gente y la escucha, aún a riesgo de que le echen plomo, porque las necesidades son infinitas. Es una deuda histórica.

El cambio debe ser cultural. Cuando Chávez nos decía: “que nadie se canse, porque esta lucha es larga”, se estaba refiriendo a esto. Ahora que estamos frente a la contradicción histórica entre el quiebre del modelo o el maquillaje al capitalismo para sobrevivir, aparece gente interesada en que esto se acabe para poder disfrutarse todo lo que se han robado.

A esos son los primeros a quienes tenemos que meter presos. No podemos seguir permitiendo que digamos que el bachaqueo es malo, pero permitimos que en la Redoma de Petare hagan lo que les da la gana. Y nos vendan los productos a precios diez veces mayor, bajo la justificación de que si les quitamos la venta le estamos quitando el ingreso. Entonces entreguemos el Estado, pues. Entreguemos el Gobierno, si no lo vamos a ejercer. El poder se ejerce. No se delega, no se regala. Nicolás está allí para ejercer el poder.

Quienes están alrededor del Presidente tienen que estar consustanciados con eso. No puedes seguir negociando con la derecha. Como algunos de ellos lo hicieron, incluso en contra de la propia instrucción de Nicolás. Estamos en peligro de perder la Revolución. Está a un paso de ser derrotada y estos tipos vienen con todo y por todos. Nos va a tocar irnos para la resistencia.

Lo vengo advirtiendo hace un año. Precisamente a quien hay que proteger es a Nicolás, porque él es quien puede hacer el cambio. De hecho, de aquí a enero, tenemos una prueba de fuego. Si Nicolás lo que hace es un reacomodo de los mismos actores y pone a la de las colas sabrosas en el Ministerio de Comunicación e Información, en enero tenemos que prepararnos para ver a qué montaña nos vamos a ir.

Porque vamos a perder el Gobierno. Lo estoy advirtiendo desde ahorita.

Recuperar la credibilidad

En un grupo de 12 estudiantes, que estamos haciendo el postgrado en Procesal Constitucional, en la Universidad Monteávila, que es una universidad de derecha, del Opus Dei (lo hago allí, convencida de que hay que saber cómo piensan y saber cómo los vas a combatir. Ésta tiene que ser una línea estratégica nuestra). Allí presentaron un video, pequeñito, muy cortico, donde el presidente Maduro declaraba que estaba pensando seriamente si podía construir o no 500 mil viviendas. Quien no haya visto el programa de Maduro, no entiende el contexto. Sacaron esa declaración de contexto y es lo que pasan por las redes. Entonces la conclusión es que “este Gobierno no está interesado en que ese beneficio de las viviendas sea para todos, sino nada más que para los chavistas”.

Nosotros, por el contrario, lo queremos para todos, pero ante esa edición difundida por las redes, nosotros todavía estamos esperando, con la boca abierta, que nos caigan moscas. Nuestra política comunicacional no se ha dado cuenta que nos llevan la delantera por años luz. Y te digo, no son muchos equipos. Máximo cinco, distinguidos en toda Caracas. Con periodistas bien pagados y operando.

Al operador le pagaron con dólares afuera. Es así, estoy completamente segura de lo que digo. Cuando me senté a conversar con mis compañeros, les pregunté: “¿Ustedes vieron el discurso completo del presidente Nicolás Maduro?”. Allí, en un discurso que duró unas tres horas, el presidente Maduro señaló que tiene dudas acerca de poder construir 500 mil viviendas, porque necesita que la nueva Asamblea Nacional le dé el apoyo y lo más probable es que no sea así. Si no le aprueban el recurso cómo las construye. Y mis compañeros me responden: “Te confieso María, yo no vi sino nada más que la píldora”. Nos están jodiendo por ahí –me disculpas la palabra- nos están fregando comunicacionalmente la vida. Nos llevan ganada la guerra simbólica.

El concepto es el siguiente:

No puede haber un ministro a quien no le duela que se pierda una cosecha. ¿A quién le duele su cosecha? Al campesino. El que debe estar al frente de ese ministerio debe ser un pequeño productor. No un burócrata, montado en una camioneta, que entra por el sótano del edificio, sube a su oficina y se olvidó, siquiera de tocar y saludar a quien trabaja con él. Eso es gravísimo.

Sacamos a los luchadores de calle, los metimos en cargos y los encasillamos. Nos olvidamos que había que seguir, permanentemente, trabajando en la calle. Una locura. Desde el mismo momento en que la revolución se burocratiza, se va perdiendo. Eso nos está sucediendo. Hay que decirlo, enfrentarlo, sacudirnos. Esto que nos acaba de pasar, es lo mejor que nos puede haber pasado.

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