Con cultura, el pueblo hace las Paces y construye su historia

mg_9326_rh1450473484-632x421Con cada frase que pronuncian, el público se ríe sin dejar de prestar atención a la trama de las obras teatrales presentadas por niños y niñas que habitan varios urbanismos de la Gran Misión Vivienda Venezuela ubicados en los estados Miranda, Vargas y Distrito Capital. Minutos antes, se proyectaban en el escenario cuatro cortometrajes protagonizados también por habitantes de estos complejos habitacionales. Luego, la danza tradicional, las acrobacias en tela, la melodía del cuatro, las canciones de Alí Primera, la narración de historias de vida y la declamación de versos de César Rengifo harían parte de la atmósfera festiva que abrigaba la sala Juana Sujo de la Casa del Artista, donde este 18 de diciembre se celebraba la clausura del primer Festival Comunitario Artes desde el Pueblo.

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Texto: Prensa Mppc, Claudia Hernández

Una pregunta y un objetivo
Hace seis meses, los más de dos mil colaboradores y animadores cubanos de la Misión Cultura Corazón Adentro estaban desplegados en ocho estados del territorio nacional, cuando en el Gabinete de Cultura surgió la interrogante: ¿Cómo alcanzar 205 nuevos urbanismos de la Gran Misión Vivienda Venezuela con el Programa para las Artes y la Cultura en Espacios Socialistas (Paces)?

Reordenar los procesos que se venían realizando a través de la Misión en los territorios ocupados y desarrollar la iniciativa en todo el país para cumplir con los lineamientos del Plan Nacional de Superación de la Pobreza y el Sistema Nacional de Misiones y Grandes Misiones figuraba como meta.

La articulación y unión de fuerzas surgió como respuesta. “Lo que nos planteamos fue tomar unas acciones que desarrolla el Sistema Nacional de Culturas Populares a través de la acción número 6, que es el financiamiento de proyectos socioculturales. Y conjuntamente con organizaciones del Poder Popular en el ámbito artístico hicimos acuerdos de trabajo donde pudiésemos generar espacios para que ellos se ocuparan de la formación de colectivos culturales y unidades artísticas en esos 205 urbanismos”, explica Joel Linares, coordinador general de Investigación y Aprendizaje Cooperativo de la Fundación Misión Cultura Corazón Adentro.

Colectivos culturales, asociaciones civiles, grupos de teatro y danza comenzaron el trabajo comunitario y la superación de las expectativas planteadas se hizo posible. A los 205 urbanismos alcanzados con la iniciativa, se sumaron 13 Bases de Misiones y 91 territorios entre escuelas, Comunas y Consejos Comunales del país, para totalizar 309 espacios ocupados.

El pueblo hace las Paces llegó a las comunidades a través de ocho proyectos de formación artística. Siete de ellos inspiran sus nombres en artistas significativos dentro de la cultura popular nacional. El pueblo de Alí (Primera) corresponde la música tradicional y popular, El pueblo de Aquiles (Nazoa) a la literatura, El pueblo de Zobeida (Jiménez) a la artesanía, El pueblo de Armando (Reverón) a las artes plásticas, El pueblo de José Arcadio (Rodríguez) al cine, El pueblo de María (Rodríguez) a la danza tradicional, y El pueblo de César (Rengifo) al teatro. La Cultura es del Barrio, que llegó a 55 Bases de Misiones en todo el país, es el octavo proyecto del programa.

Además del pueblo y del Poder Popular, cuatro programas que se enmarcan en el Plan Nacional de Aprendizaje Cooperativo Cultura para vivir la Patria acompañan a El pueblo hace las Paces: El Pueblo Investigador, que persigue la recuperar la memoria local de las comunidades en materia cultural y generar desde el pueblo procesos de investigación cualitativos y cuantitativos de sus realidades culturales; Los Poderes Creadores del Pueblo, que impulsa y apoya tanto la organización del pueblo en diversas instancias como los Comité de Cultura y los Consejos Populares de Cultura de las Comunas como las iniciativas de producción culturales; Alianzas Estratégicas, que ha generado lazos de unión con otros proyectos revolucionarios como el Convenio Cuba–Venezuela y la Misión Robert Serra; y, por último, el Sistema Nacional de Cultura Popular, que promueve a la visibilización de las culturas populares y la atención integral al cultor.

“Tenemos cinco programas que con sus 22 proyectos son una caja de herramientas para los colectivos territoriales en cada uno de los espacios donde estamos trabajando en el país”, afirma Linares, al evaluar el impacto que pueden generar al ser utilizados y disfrutados por el pueblo.

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Las Paces en tres momentos
Los primeros saludos y conversaciones generaron la confianza para explicar las propuestas. La buena receptividad de las comunidades, que se tradujo en colaboración y amabilidad de sus habitantes, ayudaron a dar los siguientes pasos. A mostrar y compartir su trabajo se dedicaron los facilitadores del programa El pueblo hace las Paces al llegar a cualquier territorio. El entusiasmo, las ganas de participar y la preferencia por alguna de las diferentes disciplinas artísticas que se ofrecían surgieron con facilidad.

A fin de que las ganas de trabajar de la comunidad derivaran en resultados concretos a corto, mediano y largo plazo, se pasó a la segunda fase, de formación artística, dirigida tanto a los habitantes de las comunidades como a los colectivos territoriales, colaboradores y facilitadores de la Misión Cultura Corazón Adentro, con el objetivo de que ellos pudieran seguir trabajando con la unidad artística que se formara en el espacio.

El esfuerzo conjunto hizo posible la realización de 237 talleres en el territorio nacional, que se dividen en 20 talleres del pueblo de Juan Arcadio, 52 talleres del pueblo de María, 143 talleres del pueblo de César, 7 talleres del pueblo de Armando, 10 talleres del pueblo de Alí y 6 procesos de literatura del pueblo de Aquiles.

A los urbanismos Ciudad Caribia, ubicado en la zona montañosa del estado Vargas, y Capuchinos l y ll, del Distrito Capital, llegó hace un mes Valerín López, integrante del colectivo cultural Aguacero de Colores, para compartir sus conocimientos de danza tradicional y teatro. De las clases intensivas de cuatro horas llevadas a cabo durante cuatro días a la semana surgió la obra Salvémonos, cuyo mensaje principal se refiere al cuidado y preservación del planeta Tierra.

“Lo más importante es que los niños pudieron compartir, intercambiar ideas, tener conciencia del planeta, de la naturaleza y de la diversidad animal y ecológica. Ese es el mensaje que quisimos llevar”, explica López.

Una experiencia parecida tuvo lugar en la Comunidad Terapéutica Socialista Argelia Laya, a la que el pueblo de Alí llegó a través de Samuel Acosta, facilitador y miembro del Gabinete de Cultura de la Misión Cultura Corazón Adentro, quien durante dos meses dictó talleres de cuatro.

La tercera etapa de celebración se desarrolló en todo el país a través del Festival Comunitario Artes desde el Pueblo, en el que desde el 12 hasta el 18 de diciembre se realizaron muestras colectivas en 202 urbanismos del país, proyecciones de cortometrajes comunitarios en la Cinemateca Nacional y en Cinematecas estadales, exposición de artes plásticas en la Galería de Arte Nacional y presentaciones de diversa índole la sala Juana Sujo de la Casa del Artista.

Las 2.348 personas que participaron compartieron su aprendizaje, exhibieron las habilidades adquiridas, apreciaron el trabajo de sus compañeros y demostraron que son capaces de construir y representar su propia historia como pueblo.

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“Más que ver el número, hay que tener en cuenta que son más de 2.800 vidas impactadas por el programa y son más de 2.800 procesos que se abren, porque cada una de esas personas es un proceso”, puntualiza Joel Linares haciendo un balance de los resultados obtenidos.

Los ejemplos sobran en este sentido. En la vida de Belkis Fuentes se han cerrado unos procesos y se han abierto otros. El orgullo que le producen estos últimos y su paso por los talleres literarios de El Pueblo de Aquiles la impulsaron a escribir y compartir su historia de vida:

Las calles de Carapita fueron testigos de su infancia, de sus primeros años de adolescencia, en la que se hizo madre, y de su partida hacia latitudes cercanas. El Onoto, en la parroquia Caricuao, sería el sitio en el que Belkis y su familia crecerían y vivirían hasta que la vaguada del año 2010 transformara todo lo que encontró a su paso, incluyendo su vida.

Como muchos de los afectados por el desastre natural, comenzó a conocer a otras personas, se entendió con ellas para desarrollar una buena convivencia, se armó de paciencia para esperar que le fuera adjudicada una vivienda y decidió asumir su condición de refugiada con dignidad. Por los suyos, pero también por ella.

¿Por qué no hacerlo? Se preguntó cuando apareció en su vida oportunidad de culminar la educación básica y media con la Misión Ribas. Consideró que quizás no fuera buena la idea de estudiar a sus 49 años de edad. Tuvo temor y dudas, pero también el apoyo de su familia y la convicción necesaria para avanzar. De modo que al obtener el título de bachiller sus ganas se renovaron y potenciaron. Para ayudar a la gente, decidió que Trabajo Social sería la carrera universitaria que estudiaría.

Al poco tiempo recibió la noticia de que había sido seleccionada por el Sistema Nacional de Ingreso Universitario para estudiar en el Colegio Universitario de Caracas, al cual ya ha asistido para recibir sus primeras clases.

Su alegría y la de su familia pasó a ser absoluta cuando les fue adjudicada una vivienda en el urbanismo Brisas del Alba, ubicado en la parroquia Caricuao, al cual llegaron posteriormente los proyectos del programa Paces.

Belkis siente que los caminos de su vida se hacen más grandes y se prepara para andarlos: “Hoy más que nunca estoy dispuesta a luchar por mis sueños”, afirma al terminar la narración y el público presente en la sala Juana Sujo de la Casa del Artista aplaude por largo rato.

El aprendizaje que pudiera desprenderse de su experiencia de vida quedó para quienes la escucharon. El manuscrito de la versión completa de su historia estará archivado en el Centro de Documentación para la Memoria y el Desarrollo Comunal Ramón Tovar.

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Profundización e integración para la batalla cultural
“Todos los programas de la Revolución van a vivir mientras ustedes crean en ellos”, dice Emira Brito, directora ejecutiva de la Misión Cultura Corazón Adentro, ante quienes ocupan las butacas de la sala Juana Sujo de la Casa del Artista.

Sus palabras responden a la certeza de que sobre el pueblo creador reside el éxito y la permanencia de cualquier proyecto que se arranque desde la institución, la cual, a su parecer, debe que seguir utilizando todos los recursos que tenga a su disposición para continuar brindando este tipo de herramientas de trabajo.

Por ello, para el año 2016 la profundización de los logros alcanzados por El Pueblo hace las Paces aparece como política principal a ejecutarse desde la Misión Cultura Corazón Adentro. Se vislumbran, a su vez, dos direcciones a seguir para la consecución de este objetivo. La primera apunta a los números, a la multiplicación de experiencias: alcanzar 300 Bases de Misiones y 700 nuevos urbanismos. La segunda hace referencia a la integración de El Pueblo hace las Paces con los cuatro programas del Plan Nacional de Aprendizaje Cooperativo Cultura para vivir la Patria, entendiendo que estos se relacionan mediante una red de intereses comunes.

Al tratar de aglutinar todas las iniciativas culturales que desde la Misión Cultura Corazón Adentro y el Gobierno Bolivariano puedan gestarse, surge el concepto de revolución cultural, entendida como una gesta que realiza el pueblo desde sus propias realidades y como la fuerza que abriga e impulsa el desarrollo de estos procesos.

“Nosotros no estamos haciendo la revolución cultural, nosotros estamos generando el espacio para que el pueblo continúe, profundice y dinamice la revolución cultural que ya ellos están haciendo”, afirma Joel Linares.

No se puede pensar en la culminación de este programa mientras existan dinámicas que lo renueven día a día. Los espacios en los que comunidad, institución y colectivos culturales pueden encontrarse e interactuar se están generando constantemente. El empoderamiento del pueblo se consolida y le otorga credibilidad a las promesas de construcción colectiva.

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