Lectura Colectiva en honor al maestro universal Simón Rodríguez

simon-rodriguez-LCLa máxima de Don Simón Rodríguez era: “Educar es enseñar al hombre una industria que asegure su subsistencia y una moral que regle sus acciones con los demás”. Este ilustre venezolano nació hace 246 años y para conmemorar la fecha, el Ministerio del Poder Popular para la Cultura (Mppc) a través de los entes adscritos a la Plataforma del Libro y la Lectura, realizarán este miércoles, 28 de octubre, una lectura colectiva en el marco del plan #PuebloQueLeeNoComeCuento, en la Librería del Sur de la esquina de Gradillas, Caracas, a partir de las 10 de la mañana.

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Texto: Prensa FEPR

Simón Rodríguez, pedagogo, pensador filosófico, conocedor a fondo de la sociedad hispanoamericana y autodidacta, se procuró él mismo su educación, gracias a un viaje que hizo a Europa y con el que ganó gran prestigio. Lector asiduo de Homero, Diderot, Montesquieu, Rousseau, Spinoza, Hobbes, y Holbach, se inició como maestro en mayo de 1791, cuando el Cabildo de Caracas lo admite para ejercer el cargo en la escuela de primeras letras para niños. A los 21 años se convierte en el “maestro universal” y mentor del Libertador Simón Bolívar.

Su manera de enseñar, distinta a todo lo tradicional, era en el campo, frente a la naturaleza, lo cual servía para el espíritu, para la fortaleza del cuerpo y para el conocimiento de las cosas que nos rodean. “Enseñen a los niños a ser preguntones, para que pidiendo el porqué de lo que se les manda hacer, se acostumbren a obedecer a la razón; no a la autoridad como los limitados, ni a la costumbre, como los estúpidos”, dijo el propio Rodríguez.

De su conocimiento y talento como educador, Rodríguez sintió también la inquietud de la Libertad, por lo que participó en el movimiento revolucionario de Gual y España. Debido al fracaso de este movimiento, debió emigrar a Jamaica suplantando su nombre por el de Samuel Robinson. En su honor, el Presidente Hugo Chávez Frías creó la Misión Robinson, cuyo objetivo es que todos los venezolanos, sin importar edad, condición o ubicación geográfica, puedan leer y escribir.

Su compromiso como maestro y mentor fue tan grande para con Bolívar, que el 15 de agosto de 1805 lo acompañó en el Juramento del Monte Sacro, pronunciamiento en el que el libertador ratificó su compromiso con la causa independentista de Venezuela y América Latina.

Su pensamiento estuvo siempre enfocado en la construcción de escuelas que enseñaran a trabajar y producir, a formar niños pensantes, autónomos y comprometidos con el bienestar de todos, con acceso a una educación propia, original, popular y republicana. Célebres son sus textos Sociedades Americanas 1828, Críticas de las Providencias del Gobierno, que forman parte de los pocos trabajos que quedaron de su obra después de un incendio que devastó a Guayaquil a mediados del siglo XIX.

En 1853, viaja a Perú, donde fallece a los 83 años de edad en San Nicolás de Amotape. Cuando se cumplía el centenario de su fallecimiento, en 1954, los restos del maestro Simón Rodríguez fueron trasladados del Panteón de los Próceres en Lima al Panteón Nacional venezolano; “Enseñen, y tendrán quien sepa; eduquen, y tendrán quien haga.”, sigue sentenciando Simón Rodríguez.

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