“¡Te lo dije!”

telodije3Reinaldo Iturriza, en su blog El Otro Saber y Poder, comenta el caso de ciertos opinadores que denomina “te-lo-dijistas” y que prevalece entre cierto antichavismo “progre”, “para el cual el chavismo ha terminado siendo peor que la enfermedad. Muchísimo más temprano que tarde, ante los primeros avisos de tormenta, nuestros “progres” decidieron ponerse a buen resguardo”.

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Texto: Reinaldo Iturriza, elotrosaberypoder.wordpress.com

El te-lo-dijismo es, en esencia, melodramático.

A medio camino entre la debilidad de carácter y la falta de criterio, el “te-lo-dijismo” es lo propio de quienes juzgan conveniente opinar sobre hechos consumados, antes que comprometer su capacidad de juicio ensayando análisis de situaciones o valoración de escenarios posibles.

Aunque el “te-lo-dijismo” no distingue tendencias políticas, prevalece entre cierto antichavismo “progre”, para el cual el chavismo ha terminado siendo peor que la enfermedad. Muchísimo más temprano que tarde, ante los primeros avisos de tormenta, nuestros “progres” decidieron ponerse a buen resguardo. Desde entonces, realizan el inventario de todo lo perdido durante el naufragio. Si es un hecho consumado que el chavismo es una nave que hace mucho se fue por el despeñadero de la historia, la tarea es sencilla. Basta con decir: “¡Te lo dije!”.

Bien se trate de alguna de las dos variantes: que en el chavismo todo está perdido (porque es inocultable el agotamiento de su clase política, porque conservadores y oportunistas han desplazado a las tendencias revolucionarias, etc.), o que con el chavismo todo está perdido (la posibilidad del acontecimiento revolucionario), el antichavismo “progre” hace tiempo que nos lo dijo.

El “te-lo-dijismo” no equivale sólo a la suspensión del juicio crítico (los análisis sobran cuando todo ha sido dicho), sino que es también un estado de ánimo: todos los días es el día del juicio final. Pero más que genuinamente apocalíptico, su tono, y también su actitud, son las del depresivo, que resiente vivir en el peor de los mundos posibles. De hecho, nada disgusta más a los partidarios del te-lo-dijismo que se les acuse de pesimistas. Descolocados, sin orientación ni defensa, sólo alcanzan a acusar rabiosamente a sus interlocutores de “optimistas” irresponsables y cómplices del status quo.

El “te-lo-dijismo” tendencia antichavista “progre” comparte con el antichavismo en general su propensión al desencanto, siendo en el primero más marcado, puesto que alguna vez se ilusionó con el chavismo. Decepcionados todos, son incapaces de leer los múltiples signos del hastío chavista, uno de los principales combustibles de la política hoy día.

Ahora que el fin está cerca, y sobre todo si usted es de los que dice que es imposible leer la prensa de este país o mirar los canales informativos, sepa que el día después de Chávez habrá llegado el tiempo sombrío del “te-lo-dijismo”: cantidades inimaginables de “expertos” que jamás entendieron nada, intentando convencernos de que hace mucho nos advirtieron que el fin estaba cerca, pero no quisimos escuchar cuando nos dijeron: “¡Te lo dije!”.

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