Campesinos y movimientos sociales luchan por la semilla libre: “Son patrimonio de la Humanidad”

MONTECARMELO

Reunión en Monte Carmelo en octubre de 2013. Fuente: Campaña Venezuela Libre de Transgénicos

Martha León, quien forma parte de la Red de Escuelas Populares Agroecológicas, y Raúl Lira, de la Campaña Venezuela Libre de Transgénicos, invitaron al pueblo venezolano a estar atentos del inicio de la segunda discusión de la Ley de Semillas en la Asamblea Nacional, que será debatida artículo por artículo por las y los parlamentarios venezolanos a partir del 19 de mayo. Lira manifestó las diferencias entre las semillas patentadas, promovidas por grandes transnacionales como Monsanto, Cargill o PepsiCo; en contraste con las semillas libres, producto del conocimiento ancestral, cruce y selección realizada por nuestros campesinos y pueblos originarios a través de miles de años.

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Texto: Alba Ciudad (Luigino Bracci)
Entrevista: Lisdhe Ramos, Cultura al Día

Entrevistada en el noticiero Cultura al Día de la emisora Alba Ciudad este lunes, Martha León manifestó que desde hace 2 años el poder popular organizado ha estado redactando “lo que queremos llamar una Ley Revolucionaria sobre nuestras semillas. Hemos trabajado en 5 debates constituyentes, donde los campesinos, los productores, las amas de casa, científicos, tecnólogos y estudiantes, todos juntos hemos estado escribiendo y redactado esa ley de semillas que nos proteja nuestra semilla autóctona, que garantice que la podamos reproducir y nadie nos la pueda quitar, de la mano con las instituciones y el Estado”.

Buscan además que se prohíba la entrada al país de los organismos genéticamente modificados, tradicionalmente conocidos como transgénicos. “El mundo entero está consumiendo alimentos transgénicos, cuya consecuencia es el desgaste y la afectación de la salud del ser humano”.

Piden respetar acuerdos

Los miembros de la campaña “Venezuela Libre de Transgénicos”, a través de su blog, piden conocer las últimas observaciones realizadas por el Ministerio de Agricultura y Tierras al proyecto de Ley el pasado 29 de abril en reunión con los diputados Manuel Briceño y José Alfredo Ureña. Igualmente, piden que “se respeten los acuerdos alcanzados en la mesa de trabajo efectuada durante el pasado mes de marzo, en la cual participó el Ministerio de Agricultura y Tierras, el Ministerio de Ecosocialismo y Aguas, la dirección de Investigación y Asesoría Jurídica de la Asamblea Nacional y el Poder Popular”.

Estos acuerdos son:

> Reconocimiento del Poder Popular organizado en diferentes instancias como el Consejo Popular de Resguardo y Protección de la Semilla Local, Campesina, Indígena y Afrodescendiente, los sistemas participativos de garantía de calidad, centros de acopio y resguardo de semillas, así como a las maestras y maestros pueblo y las formas tradicionales de organización popular.

> Crear las licencias de semilla libre como un mecanismo legal que protege a los conocimientos e innovaciones asociados a la semilla de las patentes y derechos de propiedad intelectual. En el sector semillero estos son llamados “derechos de obtentor” o “licencias exclusivas de producción y comercialización”. Estas licencias de exclusividad solo favorecen el monopolio, acaparamiento y secuestro de las semillas, lo cual va en contra de nuestra Constitución Bolivariana que establece que” el genoma de los seres vivos no puede ser patentado”.

> Las licencias libres creadas en la nueva ley de semillas, tienen como finalidad proteger a las semillas de la apropiación privada que restringe los derechos de mejorar, utilizar y compartir las semillas, a través de un contrato de derechos no exclusivos; es decir, estas licencias de semilla libre garantizan el carácter antipatente del proyecto de ley de semillas.

> Prohibir y sancionar la producción, importación, comercialización, distribución, liberación, uso y multiplicación de semillas transgénicas, reconocidas como una amenaza para la agrobiodiversidad, para la salud de los pueblos y para la soberanía del Estado.

> Reconocer y revitalizar los conocimientos tradicionales asociados las semillas indígenas, campesinas y afrodescendientes como patrimonio de los pueblos y de la nación.

> Promover la revitalización de los sistemas de producción, distribución, circulación, intercambio y consumo de las semillas indígenas, campesinas y afrodescendientes, bajo el principio de corresponsabilidad.

Señalan igualmente que “esta nueva ley recoge todo el legado del Comandante Chávez presente en nuestra Constitución Bolivariana que establece que: no se pueden privatizar los seres vivos ni los conocimientos e innovaciones de los pueblos indígenas. Asimismo, esta ley recoge la declaratoria de una Venezuela libre de transgénicos que hizo el Comandante y la denuncia del agronegocio y las semillas transgénicas como una amenaza para la soberanía de los pueblos y la salud de la humanidad.

Señaló León que la ley ya fue aprobada en primera discusión en la Asamblea Nacional venezolana, y el martes 19 se inicia la segunda discusión. En Venezuela, las leyes pasan por dos procesos de discusión en su Parlamento: en el primero se aprueba el nombre de la ley, sus principios y objetivos, tras lo cual pasa a las comisiones para su redacción. Luego, se inicia la segunda discusión, en la que se discute en plenaria sus artículos uno por uno. Finalmente, al aprobarse la ley es enviada al Presidente de la República para su promulgación.

“Movilizaremos al pueblo para apoyar a los diputados que nos están dando una mano para que esta ley pueda ser aprobada”, manifestó León.

Semillas libres vs. semillas patentadas

Por su parte, Raúl Lira contrastó las semillas libres y su contraparte, las semillas patentadas. “Una patente comienza con la apropiación de algún objeto, bien o servicio de uso exclusivo bien sea para una empresa o una persona en particular, con fines -en este caso- comerciales. Y a todos estos fines comerciales y de uso exclusivo, por lo general van a formar parte de sistemas de acumulación de capitales para beneficio de particulares”.

Cuando la oficina de patentes de un país le aprueba una patente a una persona o empresa, también le otorga una exclusividad por un tiempo determinado (generalmente 20 años) para su comercialización exclusiva. En el caso de las semillas, eso significa que otros campesinos no pueden sembrar o usar una semilla patentada a menos que le paguen a la empresa que tiene la  patente. Si usan la semilla sin pagar la patente, se arriesgan a ser demandados; dependiendo del país, la pena puede involucrar cuantiosas multas o prisión.

En otros países, grandes transnacionales han patentado semillas naturales que provienen del conocimiento ancestral de los pueblos (argumentan que han introducido procesos para su mejoramiento), o han utilizado la manipulación genética para crear determinadas semillas con características especiales. Destaca el caso de la multinacional Monsanto, con sus semillas genéticamente modificadas que requieren además el uso combinado de un herbicida que ellos venden (RoundUp o glifosato). Estas semillas generan plantas con frutos estériles, por lo que el campesino es obligado a regresar a Monsanto cosecha tras cosecha para comprarles más semillas, convirtiendo la agricultura en una actividad dependiente de los designios de una transnacional.

Monsanto también aprovecha las leyes de propiedad industrial de diferentes países para imponer demandas cuantiosas a aquellos campesinos que se nieguen a comprar sus semillas, pero a quienes se les encuentre alguna planta nacida de semillas Monsanto en sus plantaciones. Por otro lado, en numerosos países se han denunciado los efectos tóxicos del glifosato sobre los ríos y el medio ambiente, y el efecto en la salud de las personas que ingieren aguas contaminadas con este químico.

Las semillas son patrimonio de la Humanidad y debemos luchar para que siga siendo así

“El tema de las semillas libres tiene un contexto y una connotación bien importante para nosotros, porque estamos hablando de algo vivo, en este caso la semilla”, explicó Lira, quien sostienen que las semillas “son patrimonio cultural de la humanidad”, porque, en un proceso que ha durado miles de años, “la semilla progresivamente ha sido manejada por los campesinos, campesinas, indígenas y afrodescendientes para poder llegar a ser lo que es”.

Los científicos hoy manejan la tesis de que, una vez que el ser humano dejó de ser nómada y se convirtió en agricultor, comenzó a cruzar diferentes variedades de plantas y animales en un proceso de selección que, a través de miles de años, dio pie a los vegetales, frutas, legumbres y animales domésticos usados en la agricultura y ganadería actuales. Por ejemplo: el brócoli, el coliflor, el repollo y la col de Bruselas son variedades de una misma especie vegetal, la Brassica oleracea, obtenidas por cruce y selección realizada por generaciones de campesinos de todo el mundo a lo largo de miles de años.

Los defensores de las semillas libres y del conocimiento libre rechazan que una persona o empresa pueda patentar y atribuirse como suyo el conocimiento acumulado por cientos de generaciones de campesinos a lo largo de miles de años.

Lira continuó explicando: “Hablar de semillas libres es la conceptualización al reconocimiento consuetudinario -es decir, por costumbre- que se ha suscitado en las comunidades que poco a poco han ido manejando sus semillas. Y ese proceso que ha cumplido esas comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes para obtener una semilla, es un proceso que puede llegar a ser reconocido y debe pasar por procesos de normalización, pero desde el pueblo, desde las comunidades”. Señaló que en ellas ha habido un proceso de intercambio libre, “que ha sido así durante miles de años”

“La semilla libre forma parte de un proceso colectivo, un proceso de comunidades, de campesinos que pueden llegar a tener su reconocimiento, su registro, su certificación de su semilla original”, explicó Lira.

Instó a visitar la página http://venezuelalibredetransgenicos.blogspot.com de la Campaña Venezuela Libre de Transgénicos. “Hemos estado colgando información de los debates, mucha documentación de interés vinculada con páginas a nivel mundial, pues ésta es una lucha continental, mundial, que hemos asumido con fervor, con aprecio y con mucho ojo avizor, sobre todo en material legislativa”. También está disponible su correo liram.raul@gmail.com

“Todo el que come, todo el que manguea, todo el que se alimenta debería sumarse al acompañamiento y la redacción de la Ley de Semillas”, explicó Martha León. Instó a estar atentos porque “aunque nuestra asamblea es bien roja y están nuestros camaradas, siempre hay algunos intereses tocados”. Vendrán personas de todo el país.

Movimiento sociales juntos en la defensa de la semilla

Lira explicó también cómo los campesinos y movimientos sociales de todo el país están juntos intercambiando información sobre las semillas libres. “En Anzoátegui algunos colectivos han llegado a producir más de dos toneladas de semillas de maíz amarillo con un entrecruce de cinco variedades”, y están dispuestos a participar en la defensa de la semilla con esta convocatoria.

“En Monagas y Sucre se trabajan una variedad de tubérculos muy interesantes, de importancia ancestral, y esto es muy importante por el derecho a nuestra soberanía alimentaria basada en el reconocimiento de nuestras potencialidades; son cultivos y semillas que habían sido prácticamente abandonadas y apartadas. Hay una red de interconexión en la zona de Falcón, donde hay una red fuerte que tiene que ver con los comuneros, con quienes hubo una discusión hace 6 meses sobre este tema, y también están convocados”, explicó para terminar.

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