Pueblo organizado falconiano marchó recordando rebelión de José Leonardo Chirino

11 mayo, 2015
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Foto: Movimiento Conuco

El pueblo organizado falconiano marchó este domingo en honor a José Leonardo Chirino al cumplirse 220 años de la rebelión que encabezó en 1795, destacó el ministro del Poder Popular para la Cultura, Reinaldo Iturriza a través de su cuenta Twitter. Muchos historiadores la califican como uno de los movimientos precursores de la independencia venezolana. En 2005, el presidente Hugo Chávez Frías pidió ante el entonces presidente de la Asamblea Nacional, Nicolás Maduro y demás asambleístas, firmar el Acuerdo para conmemorar cada 10 de mayo Día de la Afrovenezolanidad para afianzar la atención e importancia de los más desprotegidos.

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Texto: CiudadCCS / Agencias
Fotos: Movimiento Conuco y Gobernación de Falcón

¿Qué buscaba José Leonardo Chirino con la “ley de los Franceses”? ¿Era sólo la eliminación de la esclavitud o también pretendía formar gobierno republicano? Esas interrogantes quedan sin respuesta en el expediente iniciado contra los libertos, indios y esclavos que se levantaron en la sierra de Coro en 1795, el cual pudo ver, leer y analizar el historiador Pedro Manuel Arcaya en el libro de Causas criminales de 1607 a 1799 que se encontraba en el Archivo General de la Nación a principios del siglo XX, cuando redactó su discurso de inclusión en la Academia Nacional de la Historia el 11 de diciembre de 1910.

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Foto: Movimiento Conuco

Arcaya continuó un trabajo de su padre, Camilo, sobre esta rebelión que muchos historiadores califican como uno de los movimientos precursores de la independencia venezolana, a pesar de haber sido un movimiento local que respondió a causas específicas originadas en la provincia de Coro.

Éste le sirvió como tema para su discurso de orden y quedó como base para el estudio de este fenómeno en la historiografía nacional, donde se presenta una serie de hechos que llevan a muchos esclavos a dar muerte a sus amos y a tratar de apoderarse de la ciudad con armas escasas y ninguna organización militar.

LOS NEGROS EN CORO

Por su cercanía con Curazao, Aruba y Bonaire, territorios holandeses, Coro poseía características especiales dentro del territorio nacional. De acuerdo a órdenes reales, los negros que alcanzaran las costas venezolanas pasaban a ser libres inmediatamente, sucediendo algo similar si un esclavo de Venezuela llegaba a alcanzar las costas curazoleñas o de las otras islas holandesas.

Fue por esta circunstancia que nace en la provincia una comunidad denominada Loango, que se afianza en la parte sur de la ciudad y posteriormente en unas zonas denominadas La Chapa y Macuquita, cercana al pueblo de Curimagua. Pero no sólo la permanencia de los negros libres en la ciudad le dio características especiales a esta provincia. Allí también existía un sistema de explotación de la tierra donde los esclavos y libertos poseían porciones de tierra para su uso personal, en los cuales podían producir alimentos para el consumo familiar y para el comercio con los sectores cercanos.

Esta laxitud en el trabajo esclavo se extendía al pago de los tributos, los cuales se flexibilizaban cuando se trataba de los indios Caquetíos, los cuales estaban exentos de estos pagos y los Jiraharas y Ayaguas, quienes sí debían pagar tributos, lo cual rara vez se hacía efectivo. Tampoco existía una alta presión para el pago de estos impuestos para los negros loangos ni para los esclavos con tierras propias o arrendadas.

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Le rindieron homenaje este domingo. Foto: Gobernación de Falcón

Dentro de los negros Loangos existía un líder llamado José Caridad González. Llegó a Coro cuando era muy joven y supo granjearse la amistad de muchos hacendados, especialmente de Pedro Chirino, dada su inclinación por cultivarse intelectualmente. González hablaba el patuá de Curazao, el español aprendido en Venezuela y el francés hablado en Las Antillas.

No sólo los idiomas lo cautivaban. José Caridad también estaba enterado de las leyes que regían los procesos esclavistas en la región, de los sucesos ocurridos en Francia, España y Haití, hasta el punto de viajar a Madrid para tramitar con éxito ante la Corte la asignación de parte de las tierras de La Chapa y Macuquita para su comunidad de Loangos.

Al parecer, González se convirtió en un asesor permanente de los esclavos que deseaban llegar a Venezuela, con quienes mantenía correspondencia para ayudarlos a conseguir embarcaciones que los trasladaran hasta las costas corianas. Fue tal el influjo de estos loangos en el territorio que el gobierno local decidió formar un batallón de milicias de Loangos, bajo el mando de Domingo de Rojas, la cual fue dividida luego para asignar un batallón bajo las órdenes de José Caridad.

CHIRINO Y LA ESCLAVITUD

José Leonardo Chirino era un zambo libre, fruto de la unión entre un esclavo y una india que se transformó en un ayudante fiel del hacendado José Tellería, quien lo llevaba en sus incursiones comerciales por las islas del Caribe. Chirino tomó como esposa a una esclava de Tellería, con quien tuvo tres hijos nacidos esclavos por la condición de la madre.

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Le rindieron homenaje este domingo. Foto: Gobernación de Falcón

Su inteligencia natural y su liderazgo entre la esclavitud lo llevaron a conocer los hechos que motivaron a los esclavos haitianos para liberarse de los franceses y a empaparse de los preceptos filosóficos de la liberación francesa, de la igualdad de los hombres y de sus derechos.

Según consta en las declaraciones de los testigos —refirió Arcaya—, existió un personaje de mucha influencia entre los esclavos y trabajadores del campo llamado Cocofío, especie de chamán itinerante, cuya labor adicional a la de curar enfermos era la de llevar noticias de una hacienda a otra. Fue este Cocofío quien diseminó la información de la existencia de una supuesta ley real que abolía la esclavitud, cuyo escrito había sido leído por José Caridad González en España, cuando éste fue a la Península a gestionar las tierras para los Loangos.

José Leonardo, por su parte, había dejado correr la información acerca de El Código Negro, dictamen real que aliviaba el trabajo esclavo y obligaba a los propietarios y mayordomos a tratarlos con benevolencia, dándoles los domingos libres, curándolos en sus enfermedades y enseñándoles la doctrina cristiana.

Estas informaciones sobre el Código Negro y la Ley de los Franceses, como se conocía, aparecieron en el momento en que surge del gobierno central un personaje llamado Juan Manuel Iturbe, recaudador de impuestos, acompañado de Luis Bárcenas, administrador, quienes iniciaron un proceso inquisitivo de cobro a los hacendados, indios, libertos y esclavos, quienes se habían desentendido de estos pagos a la corona, o por lo menos no lo hacían con la presión que les imponía Iturbe.

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El descontento entre la población y la esperanza surgida con las leyes mencionadas se unieron para llevar a Chirino y a su gente a conformar una rebelión contra las autoridades.

Cristóbal Acosta y Juan Bernardo Chiquito, junto a Chirino, iniciaron la organización de la revuelta en marzo de 1795. Visitaron las diferentes poblaciones y aseguraban que José Caridad era el líder de ésta, dado el gran prestigio que tenía González en estos sectores de la población.

El 10 de mayo de 1795 los conjurados: Chirino, Acosta y Chiquito reunieron a varios esclavos en la hacienda Macanillas, donde libaron varias botellas de licor. Una vez envalentonados acudieron a la hacienda El socorro, donde matan al hacendado José Nicolás Martínez e hirieron a Ildefonso Tellería y a Nicolasa Acosta.

De allí pasaron a la hacienda Varón y de allí a Sabana Redonda y La Magdalena, regresando luego a El Socorro para colocar allí su cuartel general. Chirino reúne a su gente y envía a Juan Cristóbal con cerca de 200 hombres a tomar la ciudad de Coro, con la promesa de recibir ayuda de José Caridad González, quien debía alzarse con su batallón de milicias, una vez que las tropas llegaran a la ciudad.

Aquí se presenta una controversia entre los historiadores, por cuanto José caridad González, según los testimonios, acude al llamado de las autoridades, para defender la ciudad, pero éste, suponiéndolo parte de la rebelión, lo apresa, junto a varios de sus compañeros y le coloca una vigilancia especial.

Luego de vencidos los hombres de Cristóbal y de pasados por las armas muchos de ellos, José Caridad es asesinado por varios lanceros en una presunta huida de éste por las calles de la ciudad. Dicen los testigos que José Caridad, al ver los cadáveres de los negros, trató de escapar, por lo que se le dio muerte.

El juicio que continuó en Caracas hasta diciembre del año siguiente dictaminó que los loangos estaban exentos de culpa en dicha rebelión, por lo que se desprende que ni José caridad ni ninguno de los loangos apresados tuvo algo que ver con el levantamiento y con las muertes producidas en las haciendas de la serranía.

A José Leonardo Chirino se le apresa en agosto del mismo año 95 por denuncia de un compañero, ante quien acudió por ayuda, dado el anuncio de recompensa que ofrecían por la captura de este líder. El 10 de diciembre de 1796 fue ahorcado en Caracas y su cuerpo despedazado. Fue colocado en varios sitios como escarmiento para sus seguidores.

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Infografía: CiudadCCS

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