Hace 220 años nació el Gran Mariscal de Ayacucho, insigne defensor de los derechos humanos

encuentro_bolivar_sucre_desaguadero_gdeAntonio José de Sucre y Alcalá, conocido como el Gran Mariscal de Ayacucho, fue considerado como el militar más completo y cabal de los próceres de la independencia. Nació el 3 de febrero de 1795 en Cumaná, estado Sucre, en el seno de una familia de gran riqueza y distinción dentro de la sociedad y fue hijo del Teniente Vicente de Sucre y Urbaneja y María Manuela de Alcalá. Fue político, estadista y militar, también presidente de Bolivia, gobernador de Perú, General en Jefe del Ejército de la Gran Colombia y comandante del Ejército del Sur.


Texto: AVN

En noviembre de 1820, el general Sucre fue nombrado por el Libertador Simón Bolívar como jefe del Estado Mayor del Ejército patriota, en cuyo desempeño se encargó de redactar el Tratado de Armisticio para la Regularización de la Guerra, acuerdo firmado por Bolívar, máximo líder republicano, y Pablo Morillo, jefe del Ejército español.

Como político ejerció la presidencia de Bolivia y se preocupó por los servicios públicos y el correcto funcionamiento de la administración pública. Fue riguroso en el cumplimiento de las penas por crímenes o hechos de corrupción pero fue piadoso y justo con los vencidos e impulsó causas relacionadas con la abolición de la esclavitud y un mejor trato hacia los indígenas.

Junto al Libertador luchó en Boyacá (1819) y Carabobo (1821), lideró a los patriotas en Pichincha (1822). Mientras que en 1823, llegó al Perú por encargo de Bolívar y lideró al Ejército Libertador en la decisiva batalla de Ayacucho, que se llevó a cabo el 9 de diciembre de 1824.

Con el triunfo en la Batalla de Ayacucho, Sucre lideró la última victoria más importante de los enfrentamientos entre los realistas y los republicanos, que puso fin al dominio español con la que se selló la libertad de Suramérica y con ello su reconocimiento como el Gran Mariscal de Ayacucho.

El 4 de junio de 1830, cuando va de vuelta a encontrarse con su familia en Quito, Ecuador, el mariscal Antonio José de Sucre fue alcanzado por una bala que le causó la muerte de manera inmediata al momento que cruzaba el sendero estrecho de Cabuyal de las montañas de Berruecos (sur de Colombia). Por lo remoto de la zona donde ocurrió el crimen, el cadáver permaneció por más de 24 horas en el lugar, hasta que fue encontrado por algunos pobladores, quienes dieron parte a las autoridades.

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