Palestina: un genocidio que pudo evitarse de haberse escuchado a Chávez

chavez-cisjordania“De allí que el eco de la voz del Comandante hoy se ha multiplicado en las voces de los justos, que son la mayoría: intelectuales, científicos, artistas, políticos, gobernantes progresistas y revolucionarios, trabajadores de todo el planeta, amas de casa que odian la guerra con su trágico saldo de violencia, destrucción y muerte que han salido en defensa y solidaridad con Palestina”, es parte del contenido argumentativo elaborado por el experimentado periodista y escritor venezolano Hernán Mena Cifuentes, en este trabajo que presentamos a continuación.


Agencia Venezolana de Noticias (Texto: Hernán Mena Cifuentes)

La lluvia de bombas que la Operación Plomo Fundido desató sobre Gaza entre diciembre de 2008 y enero de 2009, como la Operación Borde Protector que empezó hace 2 semanas, es un genocidio que pudo evitarse si se hubiese escuchado a tiempo la voz de Chávez.

Y es que el Comandante acusó al mundo en esos días, de callar cobardemente, al tiempo que pedía que EEUU e Israel fueran llevados ante el Tribunal Internacional de Justicia, por ser responsables de una tragedia humana que ha cobrado millones de vidas, una guerra de exterminio declarada por el Sionismo contra el pueblo palestino.

Pero el silencio fue la respuesta a su llamado, lo que permitió que la orgía de sangre desatada hace mas de medio siglo contra ese pueblo indefenso, reanudara 5 años y medio después su ciclo de destrucción y muerte con la Operación Borde Protector, una masacre que ayer domingo alcanzó el más brutal nivel de violencia.

Súbitamente, cuando se hablaba de un inminente cese el fuego, sobre el poblado de Shajaya, cayó un torrente de bombas, misiles y balas lanzado por aviones, helicópteros, buques y tanques que mataron a 130 personas e hirieron a otras 300, en su mayoría, niños y mujeres que hizo ascender a 500 la cifra muertes y a mas de 1.500 los heridos desde que empezó esa matanza.

Fue el día más mortífero de la ofensiva desatada hace 2 semanas por las fuerzas de aire, mar y tierra de Israel, una indescriptible masacre en las que la mayoría de las víctimas fueron decenas de niños que paradójicamente celebran su día, lo cual demuestra el total desprecio que el sionismo tiene por la vida de esos seres, los más vulnerables y débiles del mundo.

Cuentan los sobrevivientes, que las bombas caían como lluvia mortífera lanzadas por aviones y helicópteros artillados desde el cielo, mientras que desde el mar un buque lanzaba sus misiles y desde tierra los tanques disparaban sus cañones sobre viviendas, hospitales e indefensos civiles que huían despavoridos por las calles en un busca de un refugio que muchos nunca hallaron.

Igual suerte corrieron entre el 27 de diciembre de 2008 y el 18 de enero de 2009, las 1.314 personas que murieron y las 5.300 que fueron heridas durante la Operación Plomo fundido desencadenada por las fuerzas israelíes, verdadera carnicería humana cometida en apenas 22 días por la bestialidad del Sionismo.

Fue una muerte horrible, precedida de la más dolorosa agonía la de las víctimas de ese imperdonable crimen, calcinadas, no por plomo derretido, sino por el letal fósforo blanco, que calcina hasta los huesos, químico con que los sionistas impregnan a las bombas y misiles que lanzan contra el indefenso pueblo de Gaza.

Esas masacres, hoy se sabe, no habrían ocurrido si ese mundo cobarde al que el Supremo y eterno Comandante acusó de ser cómplice silencioso de tan horrendos crímenes, hubiese actuado a tiempo, como lo hizo él, expulsando al embajador de Israel en Venezuela y rompiendo relaciones diplomáticas con el Estado sionista.

Si se hubiese aplicado a Israel un efectivo embargo a la venta de armas para impedir que siguiera acumulando el inmenso arsenal bélico que hoy posee para seguir agrediendo al pueblo palestino y amenazando como lo hace constantemente con otras naciones vecinas como Irán y Siria con los cientos de ojivas nucleares que posee ilegalmente en flagrante violación de leyes internacionales.

Y es que la Comisión Internacional de Energía Atómica, organismo dominado por EEUU y sus socios de la Unión Europea permitieron que Israel las fabricara sin aplicarle sanciones de ningún tipo, como las aplicadas a Irán por el proyecto de desarrollo de energía nuclear adelanta con fines pacíficos, alegando obstinadamente que el país persa pretende construir armas nucleares como hizo Israel.

De allí que nada justifica el que EEUU y sus socios europeos hayan otorgado Licencia para matar a ese Estado forajido para realizar el proceso de exterminio que adelanta en Palestina, violando los DDHH para asesinar a un pueblo que lucha por sobrevivir con dignidad y valentía contra un Estado que por el poder y tamaño de sus armas es un gigante, pero que en lo moral y ético es un enano.

Que pretende desaparecer del mapa a la Nación palestina y a su pueblo que desde hace más de 6 décadas soporta estoicamente un genocidio, horrorosa pesadilla hecha realidad plasmadas en cantos y poemas con tristeza y pesadumbre por el alma de poetas, músicos del mundo, como el Villancico a Gaza, de Eulalia Hernández García, que en algunas de cuyas estrofas dice:

“Frente al portal del Belén
hay un niño en la ventana,
viendo cómo caen bombas
viendo cómo el cielo mata.
Aquí no hay Nochebuena
todas las noches son malas,
las estrellas no se ven
el fuego todo lo arrasa.
Los Reyes magos se van
con su codiciada carga
!Y hasta a Dios se le ha olvidado
que también existe Gaza!”

Y el poema de Ignacio Martínez, Los niños de Gaza en cuyos versos se lee:

“Parece que durmieran
pero no duermen
ni sueñan
ni pueden despertarse.
Están allí,
envueltos
como recién nacidos
pero no nacen.
Parece que miraran
que rieran
que esperaran
pero no miran
no ríen
no esperan.
Solo pueden morir
y mueren.
Tienen la esperanza de vivir
si no los matan
pero los matan
y aunque parezca que duermen
están muertos.”

Porque el crimen que Israel perpetra contra el pueblo palestino, no solo causa la muerte de esos niños, sino que además provoca la muerte de sus padres, la destrucción de sus hogares y el desplazamiento de miles de familias que huyen sin rumbo fijo ya que todas las vías de escape están cerradas y las bombas y misiles caen sobre sus viviendas y los hospitales que acogen a los heridos.

Y es hoy, después de aquel clamor de justicia hecho por Chávez, que el mundo ha despertado del cobarde letargo en que vivió sumido, mudo ante el grito, sordo ante llanto y ciego ante la visión dantesca de un pueblo masacrado por las hordas sionistas que tienen como único objetivo, exterminarlo, razón por la que matan a las madres, raíces de vida, y a sus hijos, sus retoños.

Porque Chávez supo leer y denunciar en su momento el guión escrito de un proceso de exterminio que por más de medio siglo comete la barbarie sionista contra el pueblo palestino, cuya meta es su total desaparición para así poder ocupar la tierra ancestral donde han vivido y sobreviven desafiando la muerte, a pesar del constante riesgo de morir asesinados y desalojados.

De allí que el eco de la voz del Comandante hoy se ha multiplicado en las voces de los justos, que son la mayoría: intelectuales, científicos, artistas, políticos, gobernantes progresistas y revolucionarios, trabajadores de todo el planeta, amas de casa que odian la guerra con su trágico saldo de violencia, destrucción y muerte que han salido en defensa y solidaridad con Palestina.

Condenan al Estado sionista de Israel y los gobernantes de las potencias occidentales, EEUU, Gran Bretaña, Alemania, Francia, e Italia, los que con su incondicional apoyo permiten que el proceso de exterminio que el Estado Sionista de Israel adelanta contra el pueblo palestino continúe su marcha irrefrenable e impune, especialmente EEUU, impulsor de la creación de ese engendro.

Al frente de esa expresión de repudio y condena que estos momentos está dando el mundo a favor de Palestina, se encuentra el pueblo, el gobierno venezolano y su hijo político y heredero de su legado, el presidente Nicolás Maduro, quienes ante la última agresión sionista han expresado su solidaridad con los hijos de ese pueblo que la enfrenta como siempre, con dignidad y heroísmo.

Y es que no existe en el mundo un pueblo que desde la última mitad del pasado siglo XX y lo que va del XXI haya sido asolado por tanta violencia, destrucción y muerte como el de Palestina, blanco de la crueldad y furia del Estado sionista de Israel creado en 1948 por impulso de EEUU, convertido en el imperio más poderoso del planeta tras la desaparición de los viejos imperios europeos.

Un Frankenstein hecho a la imagen y semejanza de su creador para servirle de gendarme en Medio Oriente y punta de lanza de su proyecto de conquista planetaria, pero que se rebeló contra su amo, usando la fuerza del dinero con la que domina gran parte del mundo para escapar de sus manos, secuestrarlo y convertirlo en su rehén y escudo de sus crímenes de lesa Humanidad

Y es que el Sionismo es dueño de Wall Street, de los grandes bancos, de la mayoría de las transnacionales del planeta y de los grandes medios de comunicación, -radio, prensa escrita y televisión- convertidos junto con sus periodistas en soldados de un ejército que desata guerras de Cuarta Generación por todo el mundo a través de la mentira que manipula y distorsiona la verdad.

De allí que hasta ahora, para nada sirven las condenas del Consejo de Seguridad de la ONU contra las masacres que el sionismo comete en Palestina, ya que cada vez que el mundo repudia uno de esos crímenes, EEUU hace uso del veto, abusivo, ilegal e ilegítimo derecho que al crear la organización en 1945 se auto otorgó junto con las otro 4 potencias vencedoras de la II Guerra mundial.

Patente de Corso que Israel utiliza en el marco de su proyecto de exterminio que a través de miles de masacres que comete desde hace 66 años para adueñarse del ancestral territorio donde ha vivido el pueblo palestino, y del que se ha apropiado casi totalmente hasta reducirlo a una diminuta franja convertida en enorme campo de concentración donde sobrevive lo que aun queda de ese pueblo.

Porque, como denunció Eduardo Galeano con su característico e irónico estilo, “Ya poca Palestina queda. Paso a paso Israel la está borrando del mapa. Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa. No hay guerra agresiva que no diga ser defensiva.”

“Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para impedir que Irak invadiera el mundo. En cada una de esas guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen.”

Porque, si hoy no se le detiene, el ejército y las bandas criminales sionistas seguirán perpetrando masacres tan horribles, como bombardear y devastar pueblos enteros como lo hicieron en Deir Yasin donde asesinaron a sus 600 habitantes en una orgía de sangre en la que incendiaron centenares de viviendas asesinaron niños, ancianos y violaron niñas y mujeres.

Como lo hicieron en Shatila y Sabra los asesinos de la Falange libanesa al servicio del Sionismo, mientras los soldados israelitas observan sin hacer nada para evitar la matanza de cientos de niños y mujeres palestinas que dormían creyéndose seguros en los refugios que los albergaban.

Como los repetidos asaltos en aguas internacionales a las barcos de las Flotillas de la Libertad, varios de cuyos tripulantes de diversas nacionalidades fueron asesinados por llevabar alimentos, materiales de construcción, ropa, medicamentos y frazadas a los cerca de 2 millones de palestinos que a duras penas sobreviven a la espera de una ayuda que nunca llega.

Como los miles de familias palestinas separadas por el “Muro de la Vergüenza”, una valla de concreto con alarmas electrónicas, de más de 700 metros de longitud y 9 de altura, levantado por el Estado sionista de Israel, so pretexto de impedir el paso a su territorio de terroristas, condenado por el Tribunal Internacional de la Haya y la ONU, decisión de la cual Israel se burla.

Como el asesinato selectivo del Jeque Ahmed Yassin y Abadalisis Rantisi, líderes del movimiento Hamas y más de 200 combatientes de la resistencia, muertos por las balas y misiles disparados desde helicópteros artillados y drones de la fuerza aérea Israelita y el encarcelamiento de decenas de niños palestinos por lanzar piedras contra las ocupantes tropas del Sonismo.

Y seguirá el Sionismo su obra de exterminio y hartándose de tierra palestina, hasta que el mundo, como hoy ha comenzado a hacerlo, recupere totalmente la valentía y dignidad perdidas, y responda al llamado de Chávez, cuyo retrato, junto con el tricolor venezolano alzan en manifestaciones y guardan en sus hogares los palestinos en señal de amor y gratitud hacia el supremo y eterno comandante.

Que tome acciones firmes, como las exigidas por Chávez, y no tímidas declaraciones, ni tibias resoluciones como las que se adoptan contra Israel en la ONU por temor a despertar la ira del Imperio y sus lacayos, medidas que solo sirven para envalentonar aún más al Sionismo criminal, ya que las raras veces que se le condena, sale en su defensa EEUU con su arma del veto.

Solo así se podrá salvar a Palestina y a su pueblo de la voracidad y el odio del Sionismo. Solo así las generaciones presentes y futuras podrán decir: “Aquí existe una nación heroica llamada Palestina”, y no: “Aquí existió un país de cuya tierra se hartó insaciable ese engendro del Imperio y a cuyo pueblo exterminó impunemente.”

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