Vidal Colmenares: Chávez le dio una vuelta tremenda al joropo

Vidal Colmenares. Foto: Alba Ciudad (Archivo)

Vidal Colmenares. Foto: Alba Ciudad (Archivo)

La visibilización de este género de tradición venezolana, cuyos inicios datan desde la existencia de nuestros pueblos originarios, ha tomado fuerza con el rescate de los valores tradicionales que ha impulsado el gobierno nacional, sobre todo con la impronta del comandante Hugo Chávez, quien ayudó al rescate de las manifestaciones culturales autóctonas opacadas durante años por la imposición de un pensamiento único transnacional. A propósito de la celebración del Día Nacional del Compositor, que se celebra este 16 de mayo, el exponente de joropo llanero, Vidal Colmenares, coplero por naturaleza, recuerda su experiencia, común en los intérpretes de este género llanero, mermada en el pasado por el lucro de la industria discográfica.


AVN (Texto: Arianne Cuárez)

En años recientes las melodías del joropo suenan cada vez con más frecuencia en los oídos del pueblo venezolano y la exposición de sus bailes ha tomado las plazas de las ciudades, escuelas y hasta en las fiestas hogareñas.

La visibilización de este género de tradición venezolana, cuyos inicios datan desde la existencia de nuestros pueblos originarios, ha tomado fuerza con el rescate de los valores tradicionales que ha impulsado el gobierno nacional, sobre todo con la impronta del comandante Hugo Chávez, quien ayudó al rescate de las manifestaciones culturales autóctonas opacadas durante años por la imposición de un pensamiento único transnacional.

Este nuevo contexto de rescate de los valores criollos ha favorecido al trabajo del compositor venezolano, especialmente al del joropo, cuyo trabajo actualmente no es afectado por los caprichos del mercado y sus sellos disqueros, sino que forma parte de la posibilidad de hacer de la música un instrumento para la liberación.

A propósito de la celebración del Día Nacional del Compositor, que se celebra este 16 de mayo, el exponente de joropo llanero, Vidal Colmenares, coplero por naturaleza, recuerda su experiencia, común en los intérpretes de este género llanero, mermada en el pasado por el lucro de la industria discográfica.

“La disquera te consideraba sólo si te creían un buen vendedor. No te dejaban imponer tu criterio sobre tu trabajo, sólo valía el criterio de ellos”, recuerda, “Si uno presentaba 20 piezas con suerte te dejaban cinco, seis, y entonces tenías que componer más piezas, hasta que ellos decidieran cuáles les gustaban y cuales no, cuál consideraban más comercial”.

Señala Colmenares que incluso el sello discográfico determinaba “cuáles frases debían tener esas canciones” y al tiempo recuerda que “cuando al fin lograbas grabar, te retenían el trabajo y el disco sólo salía cuando a la disquera le convenía”. Esta situación —explicó el intérprete, hijo del estado Barinas, que lo vio nacer en 1952— trajo como consecuencia que el joropo perdiera espacios para su difusión y con ello, el rechazo del público.

“En el pasado, los joroperos no eran más que artistas invitados, invitados en alguna fiesta que no recibían dinero por su trabajo, al contrario, la gente sólo utilizaba tus servicios”, dijo.

Recuerda Colmenares que al dejar a lado al joropo, cuyas letras se inspiran en la belleza de los paisajes venezolanos, el amor a la mujer, la faena del campo, llegaron al mercado musical otros ritmos cuyas letras considera que afectan las buenas costumbres y raíces venezolanas. “La gente comenzó a escuchar otros tipos de música, otros ritmos, incluso aquellos llenos de letras que desvirtúan a la mujer, que atentan contra las buenas costumbres, nuestra moral, y que hacen que los jóvenes pierdan sus valores”, señaló.

La vuelta tremenda

“Sin duda fue Hugo Chávez el hombre que dio una vuelta tremenda a la difusión del joropo, y emprendió una batalla por hacer que la gente se reencontrara con su cultura”, dijo el cantante venezolano para referirse a la visibilización de creadores de grandes obras musicales que durante años vivieron en el anonimato.

Entre los logros alcanzados en materia cultural, destaca Colmenares la posibilidad de que tanto los músicos como otros creadores puedan realizar una producción y difundir su trabajo sin embargo considera que hay metas por conquistar como “hacer del joropo una celebración continua y lograr que el género quede arraigado en la vida de las personas”.

Respecto a la declaración de este género como Patrimonio Cultural de la Nación en su categoría Bien de interés cultural, Colmenares afirma sentirse complacido y destacó que los esfuerzos del Gobierno por fortalecer la cultura nacional se sienten tanto en la música, como en las letras y la danza.

En la tarea por mostrar la variedad musical en Venezuela, el Centro Nacional del Disco (Cendis), instituto creado en 2006, ha brindado grandes aportes a la proyección de la música popular, con un total de 500 discos editados con el trabajo de 4.000 creadores de todo el país, con una distribución y comercialización dirigida especialmente al pueblo.

En declaraciones recientes, el presidente del Cendis, Pedro Colombet, informó que la institución fue creada con un objetivo claro: combatir la intención de las disqueras de “acabar con la diversidad cultural de los pueblos de Latinoamérica e imponer un pensamiento único en la industria del entretenimiento”.

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