Armando Reverón, un artista que irradió luz desde su interior hasta el lienzo

9 mayo, 2014

jsdjksdksdksd4945894Este sábado, Día del Artista Plástico, se conmemoran 125 años del natalicio de Armando Reverón Travieso, un personaje cuyo genio permitió que su luz interior alcanzara el lienzo convirtiendo su obra en única dentro de las corrientes artísticas. Nació en Caracas el 10 de mayo de 1889, hijo de Julio Reverón Garmendia y Dolores Travieso Montilla. Pasó su infancia lejos de sus padres tras el divorcio de ellos y no tuvo un hogar estable hasta que construyó el suyo propio en Macuto, estado Vargas. En Zulia la Escuela de Artes Plásticas Neptalí Rincón, de la Secretaría de Cultura del Poder Ejecutivo del estado Zulia, realizará numerosas actividades en su homenaje.

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Texto: AVN
Recuadro: Prensa Cultura Ejecutivo del Zulia (María Villalobos)

Su salud, física y psíquica, se vio afectada primero por el tifus, que lo aquejó entre los 12 y 13 años de edad, y luego por la pandemia que entró a Venezuela en 1918, causando la muerte de más de miles de venezolanos.

“Tuvo varias crisis, una niñez muy mala, una curva de vida sumamente difícil, se enferma con tifo a los 12 años y sufre la peste a de la pandemia del año 18. Así que desde el punto de vista médico estaba muy lesionado”, refiere el doctor Héctor Artiles Huerta, psiquiatra de Reverón, en el documental Reverón, voces y demonios (2008), de Alfredo Correia, Claudia Salazar, Clarisa Shaper y José Miguel Ugas.

En 1911, luego de cursar estudios en la Academia Nacional de Bellas Artes (ANBA), Reverón se trasladó a España donde cursó estudios en la Escuela de Artes de Barcelona y en la Academia de San Fernando, en Madrid. En este país tuvo la oportunidad de conocer la obra del pintor francés Paul Cézanne, de Doménikos Theotokópoulos, mejor conocido como el Greco y de Francisco de Goya, quien influyó notablemente en su período azul.

“Caracas era un ciudad pequeña que casi no tenía salones donde exponer, así que en España se encuentra con los grandes artistas como Cézanne y Goya”, comentó en Reverón, voces y demonios el galerista Juan Carlos Lazo.

Pintores con diversidad funcional tributan a Armando Reverón

El Día del Artista Plástico se celebra este sábado con la instalación del evento más representativo de las artes visuales que promueve la Escuela de Artes Plásticas Neptalí Rincón, de la Secretaría de Cultura del Poder Ejecutivo del estado Zulia, en homenaje al Maestro de Luz “Armando Reverón”.

Es motivo de fiesta para el Zulia ya que todos los artistas plásticos de la región se reencuentran y exponen su gran talento en las diferentes expresiones de las artes visuales, con muestras individuales y colectivas que serán inauguradas por el gobernador del estado Francisco Arias Cárdenas y Giovanny Villalobos.

En el evento participan seis artistas con diversidad funcional con la muestra colectiva “Arte y Testimonios”, quienes manifiestan ser personas con capacidad de expresar lo que sienten a través de sus pinturas; en ellas imprimen la percepción que tienen de la naturaleza y todo lo que les rodea como cualquier artista.

Sergio Perozo, Deynis Luque, Nerio Franco, José Ruperto Azuaje, Maritza Mejías y Gelué Virla, integran el grupo de pintores con discapacidad funcional que expondrán sus pinturas y dibujos en Fiestarte III. Sus obras visualizan el arte como la manifestación más cercana a lo que Dios creó, a través de él, sienten estar muy cerca de la belleza natural y por ende, del hombre.

Sergio Perozo, tiene más de 25 años pintando con la boca y manifiesta con sinigual transparencia el orgullo de ser un artista dedicado con gran pasión a la pintura, con destacada participación en 4 exposiciones colectivas y 3 individuales. A Sergio lo definen sus compañeros como el Picasso de la discapacidad.

El público zuliano amante de las artes visuales y todas la expresiones del arte como teatro, música y poesía, está invitado para admirar además, esta muestra pictórica de arte y testimonios de artistas con diversidad funcional que se expone en la parte alta del palacio de las Artes.

Igualmente, Tamara Domínguez, investigadora de la Galería de Arte Nacional, señaló que “el período azul (de Reverón) tiene que ver con la influencia de Goya, se observa mucho las figuras misteriosas en las cavernas, como fantasmagóricas”.

Este período caracteriza la primera etapa artística del maestro, aunque algunos investigadores como Miguel Arroyo clasifican su obra por temática. Las obras más predominante de esta etapa son La cueva, Figura bajo un uvero y La trinitaria, altamente impresionistas.

En 1915, luego de seis meses de viajar por Francia, regresó a Venezuela e intervino formalmente en las actividades del Círculo de Bellas Artes, fundado en 1912 por sus amigos y compañeros de la ANBA.

A Reverón se le considera uno de los máximos representantes de este movimiento, debido a que el círculo nació en protesta a las actividades academicistas de la institución que no permitía pintar al aire libre, desvinculando la obra con el paisaje.

Antiacademicista

Reverón no solo era antiacademicista, sino que a mediados de 1920 se muda a Macuto y crea El castillete, desaparecido por la acción del deslave ocurrido a finales de 1999, un hogar construido artesanalmente donde su inspiración la hallaba en el paisaje del Trópico y era admirado además por los pescadores de la región.

“A Juanita la conoció en 1918, un sábado de Carnaval, en una de las fiestas populares de La Guaira. De modo que se casó con ella y se la llevó a vivir con él al Castillete”, señala Artiles Huerta.

En 1920, Reverón expuso en los salones de la Universidad Central de Venezuela, compartiendo espacio con los trabajos de Federico Brandt, Rafael Monasterios y su gran amigo, el artista ruso Nicolás Ferdinandov. Al año siguiente crea Paisaje de Macuto, una obra marcada de abstracionismo en la que empieza a desprenderse de la influencia europea y crea un estilo propio.

Sin embargo, la década de 1920, a pesar de marcar una etapa de gran riqueza artística, también fue muy conflictiva, primero por la partida de su amigo Ferdinandov a Curazao, hecho que hundió al artista en una profunda depresión y luego por una difícil situación económica que lo obligaba, desprovisto de recursos, a caminar hasta Caracas para vender sus cuadros.

Hacia 1925 nace su período blanco en el que pinta Fiesta caraballeda, Playa con figura de mujer, Oleaje y Playa de Macuto, además de los retratos de Juanita. “El periodo blanco es la luz del trópico y el Caribe, su descubrimiento de la luz tropical, luego de que se muda a Macuto”, dice Domínguez.

En 1936 inicia su período sepia en el que utiliza el propio color del lienzo en su estado casi virgen, además de materiales de desecho encontrados en el Puerto de La Guaira. Muy representativo de esta época es su cuadro Cocoteros.

Además en esta época realiza sus muñecas de trapo, las cuales posan con el artista tanto en sus obras como en las fotos tomadas por Victoriano de Los Ríos, Ricardo Razetti, Graziano Gasparini y por el intelectual Alfredo Boulton, quien le organiza a Reverón una exposición en el Ateneo de Caracas. Algunos de esos cuadros fueron adquiridos por la galería Katia Granoff de París.

El 2 de enero de 1942 muere su madre, Dolores, por lo que Reverón se sumerge en un profundo dolor y sufre desequilibrio mental. En 1945 es internado en el sanatorio San Jorge, por dos años.

Víctima de una aguda esquizofrenia, se asía a la cintura una correa por él improvisada para que las cáscaras que sentía subir por su cuerpo no le impidieran pintar. También cubría su brazo para que la tableta de colores no se viera afectada por su piel, tal como lo muestran documentales como El mago de la luz (1951), de Margot Benacerraf, y Reverón realizado por Edgar Anzola (1934), donde se refleja el ritual diario de creación del artista.

En 1949 Reverón expone, con la ayuda de Alejandro Otero, en el Taller Libre de Arte. Sin embargo, para 1952 su estado mental afecta su producción y la calidad artística de sus obras.

En 1953 el Salón Oficial de Arte Venezolano le otorga el Premio Nacional de Pintura y al año siguiente es llevado nuevamente al sanatorio donde continúa pintando. Uno de sus últimos cuadros, Paisaje, permanece en el Museo de Bellas Artes (MBA).

Sus demonios dejan de acosarlo el 17 de septiembre de 1954, día en que murió y cayó granizo sobre Caracas. Su cuerpo fue velado durante 24 horas en capilla ardiente en el Museo de Bellas Artes y sepultado en el Cementerio General del Sur.

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