El misterio de las palabras: Eufemismos imperiales

Reflexión de la Unidad de Investigación y Análisis del Despacho del Ministro del Poder Popular para la Cultura, en torno a la deformación de la palabra y el lenguaje por parte de la industria cultural capitalista para favorecer sus propios intereses. “La cultura del capitalismo degrada la palabra despojándola de su magia, la agrede, la empequeñece. Lo notamos en el uso que dan al lenguaje las principales herramientas de la industria cultural del capitalismo, diarios, televisión, publicidad, literatura comercial”.

Autoría: Unidad de Investigación y Análisis
del Despacho del Ministro (Dariela Tello Medina)

“Mi padre está en mi boca cuando digo su copla, y está mi abuelo en ella besándome por dentro, y todo lo que fui, me asiste, por el solo hecho de decir estas palabras, ajustadas a un ritmo que es presencia sonora de aquella vieja sangre que no ha muerto nunca, y que me usa la boca para decir y nombrar y ser nombrado, y crear nombrando el mundo”. (i)

Esta profunda y hermosa descripción de La Copla, fue escrita por el poeta, escritor, docente e investigador argentino, Jaime Dávalos. “…todo lo que fui, me asiste, por el solo hecho de decir estas palabras…”. Cuando hablamos, cuando nos expresamos con palabras, no solo intercambiamos información, sin saberlo estamos transmitiendo el saber ancestral que guardan las palabras. “…todo lo que fui, me asiste, por el solo hecho de decir estas palabras, ajustadas a un ritmo que es presencia sonora de aquella vieja sangre que no ha muerto nunca, y que me usa la boca para decir y nombrar y ser nombrado, y crear nombrando el mundo”.

Tal como sucede con el arte en sus diversas manifestaciones, lo que vemos, lo que escuchamos, lo que hacemos con nuestras manos, usando una forma o un método específico, habla de lo que somos, de lo que fueron nuestros padres y madres, nuestros abuelos y los abuelos de nuestros abuelos, hasta el confín de la historia. Cuando cantamos una copla, evocamos sin saberlo, porque lo intuimos, la historia de nuestros antepasados, sus pasiones y sus luchas. Por eso, quien conoce el origen de las palabras, conoce su poder, su misteriosa y mágica posibilidad de parir mundos, nombrándolos.

El lenguaje nos conforma como cultura, es la psiquis del cuerpo social que constituimos, el alma de los pueblos. La escritora y poeta, también argentina, Ivonne Bordelois nos recuerda que el lenguaje antes que un objeto es un ser, está vivo, y que esta visión del lenguaje produce una gran transformación sobre nosotros. Aunque Bordelois nos advierte lo siguiente: “…este cambio es imposible de lograr cuando las palabras son “usadas” exclusivamente en provecho de nuestra información o comunicación, explotadas al servicio de nuestras necesidades, sin tener en cuenta el misterio y la historia que residen en cada una de ellas. Por algo dice Benjamín (ii) que la primera caída consiste en considerar la palabra meramente , como un medio o instrumento de comunicación”. (iii)

La cultura del capitalismo degrada la palabra despojándola de su magia, la agrede, la empequeñece. Lo notamos en el uso que dan al lenguaje las principales herramientas de la industria cultural (iv) del capitalismo, diarios, televisión, publicidad, literatura comercial. De nuevo, Ivonne Bordelois, nos dice que la cultura capitalista ataca a la conciencia del lenguaje porque reside en ella, además de la fuerza de la poesía, la raíz de la crítica. Bordelois lo explica de esta forma: “Para que un sistema consumista como el que nos tiraniza, es indispensable la reducción del vocabulario, el aplanamiento y aplastamiento colectivo del lenguaje, la exclusión de los matices – que muchas veces significa el olvido de los propios deseos – y, sobre todo, la pérdida del sentido del goce y la lucidez que la lengua puede llegar a proporcionarnos. Por eso, la empresa consumista es enemiga frontal de la auténtica expresión lingüística, que exige libertad, don de aventura y originalidad, y desasimiento total de pautas exteriores para desplegarse en todo su esplendor” (v). Este violento proceso de aplanamiento y aplastamiento colectivo, parte de la palabra y se extiende a toda manifestación cultural de los pueblos del mundo que sea auténtica.

La poeta, escritora, docente e investigadora zuliana, Berta Vega, en un artículo en el que desnuda el uso de la palabra “zulianidad”, con la que ocultan sus pretensiones nefastas de secesión, los movimientos políticos de derecha en el occidente de nuestra nación, nos explica que el capitalismo ha construido un nuevo lenguaje para eliminar el “ser”, lo humano, y así dominarnos. Para ello, esta neo – lengua, sustituye unos nombres por otros, por ejemplo, no somos personas sino “consumidores”, no somos países sino “mercados”. El discurso capitalista además, le resta significado al nombre poniéndole al lado un adjetivo para modificarlo. Berta Vega nos aclara que esto le sirve al capitalismo, para ocultar y manipular la verdad, la realidad, los hechos. Y cita dos ejemplos: «bombardeos quirúrgicos» y «asesinatos selectivos»

Berta Vega escribe para nosotros lo siguiente: “Bombardeo significa arrojar bombas desde una aeronave con objeto de destruir infraestructuras y matar personas, y eso es totalmente contrario al significado de quirúrgico, que es lo perteneciente o relativo a la cirugía, que es una parte de la medicina que tiene por objeto curar. Y así nos vende, también, el capitalismo la idea de que la muerte, el asesinato y la destrucción de un país es su curación. Asesinato es el nombre de la acción y el efecto de asesinar, y ésta un verbo (acción, proceso, suceso) que significa matar a alguien con premeditación, alevosía… En todas las culturas humanas el asesinato está penalizado de diversas maneras, incluso con la muerte del asesino. Pero el capitalismo le ha puesto al lado el adjetivo selectivo, o sea, que implica selección, y este nombre significa la acción y efecto de elegir a una o varias personas o cosas entre otras, separándolas de ellas y prefiriéndolas. Así que la idea que nos venden es que como ellos seleccionan a las personas que van a ser asesinadas, entonces no es un asesinato”.(vi)

Como vemos, el capitalismo nos embrutece y manipula a partir del lenguaje y, para liberarnos, debemos recuperar la memoria, el saber que guardan las palabras.

Referencias

  1. Jaime Dávalos, La Copla. Revista Folklore No 2, Agosto 1961.
  2. Walter Benjamín, filósofo, crítico literario, crítico social, traductor, locutor de radio y ensayista alemán. Escribió sobre su preocupación
  3. Ivonne Bordelois, Etimología de las pasiones. Libros del Zorzal, 2006. Monte Ávila editores, 2008.
  4. Concepto desarrollado por Theodor Adorno y Max Horkheimer para referirse a la capacidad del capitalismo para producir “bienes culturales” en forma masiva.
  5. Ivonne Bordelois, La palabra amenazada. Libros El Zorzal, 2003. Monte Ávila Editores, 2004.
  6. Berta Vega. Lengua, pensamiento y política: Zulia, zuliano y ‘zulianidad’. Publicado en Maracaibo, el 23 de enero de 2013.

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