Productora de Alba Ciudad amenazada por denunciar protestas violentas en Chacao (+Audio)

559930_852484308110603_1667320774_nLa periodista Indira Carpio, productora del programa para radio La Brújula del Sur, transmitido por la frecuencia adscrita al Ministerio del Poder Popular para la Cultura, recibió amenazas de periodistas de oposición y antichavistas violentos por la red social Twitter durante la noche del pasado domingo 16, en virtud de haber “denunciado la colocación de guayas (alambradas atravesando las calles para derribar motociclistas) en el municipio Chacao, en Caracas” tratando de salvar la vida de quienes transitaban la zona. Vecinos de la zona también fueron amenazados.


Alba Ciudad. Texto: Daniel Liendo Jiménez y Luigino Bracci

A continuación presentamos lo conversado por la comunicadora Carpio y Ernesto J. Navarro, esta mañana en el mencionado programa.

Indira Carpio es periodista y militante de las causas más nobles de esta humanidad y además es productora de La brújula del sur. Así la presentó Ernesto J. Navarro esta mañana, al entrevistarla en la sección Coordenada Telefónica. A solicitud de Navarro, Carpio comenzó a narrar cómo comenzó el asedio contra su persona por la red social Twitter:

IC: “Una compañera coloca en Facebook una noticia que decía: ‘atentos porque están colocando guayas en Chacao, por favor pasar la información a sus contactos para que no atraviesen esta zona, la urbanización Bolívar en Chacao porque están colocando las guayas decapitadoras’.” Hay que recordar que la colocación de alambradas por parte de manifestantes opositores en varias calles del país ha causado la muerte de al menos 5 personas y dejado numerosos heridos; los opositores violentos consideran que los motorizados son parte de “colectivos chavistas” supuestamente enviados para agredirlos.

“Me alerta esta información -continúa Carpio- y luego de 3 días sin utilizar las redes sociales por la guerra 2.0 la cual permanentemente hemos sido sometidos, me decido a informar sobre esto porque es importante. Pero le digo (a la fuente) que si tiene fotos para demostrar que lo que diríamos era verdad y convenimos que cuando las colocara, procedería a montarlas en Twitter y hacer a denuncia a las autoridades correspondientes a ver, si como medida de presión actuaban, en consecuencia que han perdido la vida algunas personas con esta modalidad”.

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Continuó narrando que, una vez realiza la denuncia, “comienzan a replicar, a retuitear el mensaje y cuando llega a los ojos de algunos opositores, comienzan algunas cuentas a insultarme, pero arrecia los insultos y surgen las amenazas cuando a través de la cuenta paralela @VVperiodistas que es fascista y viene a ser como la cuenta paralela de Venevisión (canal comercial de televisión), dice spam contra Indira Carpio y colocan mi cuenta diciendo que soy la ‘sapa’ (delatora) de la urbanización Bolívar de Chacao y que delato a mis vecinos. Así comienzan las amenazas de muerte contra mí”. Cabe destacar que @VVPeriodistas cuenta con unos 660 mil seguidores.

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La periodista señaló que al momento de percatarse de la situación, conversaba con su contacto en Chacao y “me dice que le permita asomarse porque están gritando afuera. Al regresar, lo hace llorando y me informa que gritaban mi nombre, acompañados de improperios y con la amenaza de que me iban a matar. Poco a poco incorporaban datos a la gritadera como mi segundo apellido, sabemos donde están y luego comenzaron a lanzar botellas contra el edificio, amenazando a los vecinos de que si no me entregaban iba a suceder algo más (…) tal cual una cacería de brujas”.

Cabe destacar que Carpio no vive en la zona.

El desagradable relato que narraba Indira Carpio a través de la emisora Alba Ciudad 96.3 FM, prosiguió al manifestar que ambas, “aterrorizadas comenzaron a borrar fotos y datos debido a que la arremetida fascistas podía atentar contra la vida de las personas chavistas que habitan en Chacao. Acto seguido, responsabilizo a través de Twitter a Ramón Muchacho (alcalde del municipio Chacao) por mi integridad y por la de mi familia, en seguida @VVPeriodistas borra el mensaje, pero ya había sido retuiteado más de 500 veces, y vuelven a través de otras cuentas con más de 100 mil seguidores. Además, colocan mi foto, señalándome de ser ‘una sapa roja’ acompañada de un ‘Se busca’. Esta información es retuiteada a través de las cadenas de PIN (servicio BBMessenger de los teléfonos Blackberry)”.

Explicó Carpio que se frenó el acoso gracias a la acción de la Guardia Nacional Bolivariana cuando tomó militarmente la plaza Altamira y el municipio Chacao la madrugada siguiente, “gracias a los vecinos, incluidos opositores, que no están de acuerdo con la decapitación de personas y todo lo aplicado en estas guarimbas en el municipio Chacao”.

A la comunicadora le tocó denunciar la situación y el Comisario que la atendió le dijo algo de lo que “muchos estamos conscientes que esto se trata de una guerra de cuarta generación y me mantuviese en calma, con perfil bajo y cambiarme de look (apariencia física), precisamente para proteger no solo mi vida, sino la de mi familia”.

Para finalizar, la licenciada en Comunicación Social preguntó al aire: “¡dónde está el Colegio Nacional de Periodistas (CNP) pronunciándose a favor de la libertad de expresión en ese sentido? ¿Dónde está la libertad de expresión que defiende la oposición cuando se me acusa, ataca y vulnera la libertad de decir algo tan importante como que pueden matar a una persona con la colocación de guayas?”. Lo comparó con lo que denominó como el “duelo selectivo” que ellos (el oposicionismo) practican y lo explica: “Colocan crucecitas por los supuestos muertos de ellos y los muertos del Chavismo pasan por debajo de sus cruces”.

La Brújula del Sur es una producción de Indira Carpio y Ernesto J. Navarro al aire de martes a viernes, entre 8 y 9 d ella mañana por el dial 96.3 FM y este portal web, entes adscritos al Ministerio del Poder Popular para la Cultura.

Compartimos con ustedes el escrito “Hoguera 2.0”, en el que Indira Carpio cuenta lo sucedido.

Hoguera 2.0

8:15 PM. Reviso mi cuenta Facebook (FB).
Un contacto alerta sobre la colocación de guayas en la Urbanización Bolívar de Chacao: “Rueden la voz para que no transiten esta zona”, dice.

Yo le pregunto por las fotos para denunciarlo.

Hacía 3 días que no visitaba ni el FB, ni el Twitter (Tw), por sanidad mental, en la Venezuela de la guerra 2.0. Sin embargo, era un deber humano aletar sobre la disposición de estos instrumentos usados para degollar a personas inocentes, como método de “protesta” por agrupaciones opositoras al gobierno venezolano, en pocos, pero violentos focos de algunos municipios del este de la Gran Caracas.

8:35 PM. El contacto me envía las fotos.

Después de colocar una al lado de la otra y asignarle una leyenda, las subo al Tw y adjunto la cuenta del Ministro del Interior Miguel Rodríguez Torres, para tratar de que las autoridades quitaran las guayas.
Enseguida empiezan a replicar el mensaje, hasta que desde la cuenta @VVperiodistas convoca a sus seguidores a atacarme:

“Spam contra … Sapita de la Urbanización Bolívar de Chacao. Delata a sus vecinos”.

Después de eso, no hubo hora, ni minuto en el que no me insultaran, maldijeran y amenazaran.
Estaba conversando con mi contacto y me dice: “espera que están gritando”.

Espero. Regresa. “Dicen tu nombre, están gritando tu nombre: …, sapa de mierda”. Me cuenta que amenazan con matarme, que añaden mi primer apellido, después el otro, que arrojan botellas contra el edificio. Me dice que llora.
Inmediato le digo que borre las fotos y se cambie de nombre. Así, en un pestañeo pasamos a la clandestinidad en lo que se supone es el gobierno del pueblo ¿Irónico?

Ironía es que mientras los habitantes de Chacao paseaban el fascismo, su alcalde declaraba para CNN en Español que eran reprimidos y que la GNB había dañado un semáforo.

Los gritos se repetían cuando alguien transitaba la calle de la clase media venezolana, los botellazos, mi nombre. Andaba yo entre los dientes de un perro rabioso que no soltaba la mandíbula.

Era interesante, después de todo, observar cómo pasaban del guarimbeo virtual al real y estrellaban su arrechera contra mi foto del perfil en Tw.

9:30 PM. Borré mis fotos, cambié mis nombres públicos.

La libertad de expresión que defienden es como su duelo: selectivo. Me llaman mi hermana y mi madre, angustiadas ¿Cómo se enteraron?

Las amiguitas de mi hermana se informaron a través de una cadena telefónica, en la que mi foto, el apellido y la “estirpe chavista” le indicaron que la “SAPA ROJA” que “SE BUSCA” era yo.

10:00 PM. Me llama todo el mundo. Me escriben, me preguntan. Mientras borramos todo rastro nuestro en la web, tarea casi imposible y primera moraleja de este cuento: No exponerse.

Este debe ser el único gobierno en el mundo en el que los militantes, supuestamente al poder, son perseguidos por unas minorías. Y no estoy diciendo que algunos componentes de los cuerpos de seguridad del Estado no sean represivos y etcétera: estoy diciendo que los señalados y perseguidos somos los pendejos, mientras los asesinos son bienvenidos en Miraflores, porque este y otros gobiernos le hablan a la clasemedia, le besan las botas, le hacen el amor a sus ideas, y esta mediaclase les devuelve un escupitajo en la cara. Mientras campesinos, indígenas y líderes sociales son sicariados haciendo la verdadera revolución.

11: 00 PM. Le pido a mi compañero que pase todas las llaves a las puertas. No logro cerrar los ojos, ni dejar de revisar los perfiles de donde se desprenden amenazas e insultos. Muchos son anónimos.

No duermo en toda la noche. Al despertar voy a denunciar, y quien me recibe me explica lo que ya se: Se trata de una operación psicológica, parte de una guerra de cuarta generación para inmovilizar, para aterrorizar, estrategias de persecusión paramilitares. Me dice lo que ya hice, borrar fotos, direcciones, datos personales, y agrega algo que ya había pensado: cambiarme el aspecto físico.

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Agradezco la preocupación de los verdaderos, de las raíces que nos sujetan a la tierra. Sino tuviera a Pola me hiciera añicos contra la guarimba; hoy mi pequeña hojita representa la vida y la llama contra la muerte, ella alumbra; ellos la hoguera.

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Todavía espero que el Colegio Nacional de Periodistas se pronuncie a favor del ejercicio de la profesión y en oposición a la amenaza de muerte en mi contra por informar sobre un intento de asesinato en Chacao. Pero sé que eso es imposible, sé que seguirán usando los árboles como antorchas para calcinar la verdad.

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