Amenazada de muerte por quitar barricada

Cerca de los tanques de gas del edificio de Jessica Mena prendieron cauchos.

Cerca de los tanques de gas del edificio de Jessica Mena prendieron cauchos.

En medio del clima de tensión que han generado pequeños grupos de guarimberos en urbanizaciones de clase media desde hace más de un mes, y que a la fecha han cobrado la vida de 29 ciudadanos, el periodista opositor, Nelsón Bocaranda, exhortó a través de su cuenta twitter @NelsonBocaranda a sus seguidores a “sapear” a los chavistas. Esta situación ha afectado a la profesional de la ilustración, Jessica Mena, quien desde hace más de dos semanas ha recibido múltiples amenazas de muerte en su contra, insultos y acoso en su residencia; todo por querer quitar una guarimba que había sido colocada en las inmediaciones de una clínica.


Texto: CiudadCCS

A continuación publicamos el relato que la mencionada ciudadana envió a Ciudad CCS:

“Primero que nada quiero dejar en claro que no soy funcionaria del Gobierno, no trabajo para ningún canal, ni siquiera milito en algún partido y/o colectivo afín al Gobierno venezolano.

Yo solo soy una persona común y corriente, una ilustradora que trabaja desde su casa y expresa su opinión a través de las redes sociales, una mujer de a pie que tiene un pensamiento propio y tiene afinidad con la izquierda, las políticas del Gobierno venezolano y su internacionalización hacia toda Latinoamérica, la Patria Grande.

El 13 de febrero hubo una barricada que cerró la avenida donde está mi edificio.

La barricada estaba justo al frente. En esta misma avenida, al lado de mi edificio, hay una clínica, es decir, cerraron el paso de las ambulancias.

Por otra parte, mi abuela tiene 3 años en cama por un ACV (Accidente Cerebro Vascular) que la dejó con discapacidad. Mi mamá, mi papá, mi hermano, un vecino y yo bajamos para quitar la barricada pensando principalmente en mi abuela, pues el humo de los cauchos podía hacerle mucho daño, más en su condición actual.

Mi papá y el vecino cruzaron la calle y al momento de hacer el intento de apagar la barricada, de los edificios que nos rodeaban empezaron a lanzar botellas.

Llamamos a la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y llegó rápidamente (muy rápido, para mi sorpresa) y aún nos lanzaban botellas y nos gritaban “jalabolas, sapos, chavistas”. Al final, mi papá y el vecino, con la ayuda de la GNB, lograron quitar la barricada y no volvió a ocurrir hasta el miércoles 5 de marzo, cuando decidimos no bajar para no recibir más agresiones.

El miércoles 12 de marzo, el “periodista” Nelson Bocaranda a través de su cuenta en la red social Twitter se hizo eco de una campaña en la cual incitaban a “identificar a los sapos (soplones) de las residencias o comunidades en las cuales se vive.

Tal es la efectividad de esta irresponsable campaña que el día siguiente, el jueves 13 de marzo, recibí las amenazas en Twitter, a través del usuario @palmas_anonimo. Se revelaba mi información personal, como mi nombre completo y el nombre del edificio donde vivo. Me imaginé con ingenuidad que solo era alguien que me conocía y que era un valiente de teclado con la única finalidad de darme miedo.

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El mismo día, a las 9:00 de la noche, incendiaron con una bomba molotov dos cauchos en la entrada de mi edificio, justo en donde se encuentra la instalación del gas (esto pudo terminar en tragedia).

Uno de los vecinos bajó corriendo a apagar los cauchos y lo siguió otro vecino, uno de ellos se dio cuenta de que había un cartel con más amenazas dedicadas a mí.

El día siguiente me dirigí a las oficinas del Cicpc, a la dirección de Amenazas de muerte, la cual queda en la Av. Urdaneta de Caracas, en el edificio Incauca.

Ahí me atendió un funcionario el cual tomó mi denuncia. Al declararle todo lo que aquí redacto, él me respondió con un tono decepcionante: “Ah, ¿es que tú eres chavista? Entonces estamos mal”.

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Este funcionario tomó mi declaración, pero su respuesta hacia mi denuncia fue con evidente falta de interés por solo una cuestión, ser chavista. La falta de profesionalismo me dejó sorprendida y bastante decepcionada.

El día de hoy fui a la Fiscalía y me mandaron al mismo lugar (en el Cicpc) a denunciar lo que me pasó. Hasta ahora, la única vía que tengo para denunciar esto es la vía pública, a través de los medios y que todos se enteren lo que está pasando, la verdadera represión en la que vivimos y que no viene precisamente del Gobierno sino del mismo pueblo atacando al pueblo.

Yo solo espero que estos ataques se detengan, no solo hacia mí sino hacia cualquier persona que piense distinto a los guarimberos (entiendo que en Argentina se les dice piqueteros), puesto que los ataques de éstos no son solo en contra de los chavistas, sino en contra de cualquier persona (incluso de la oposición) que apueste por la paz”.

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