EN FOTOS: La exposición “Arte Sonoro” continuará hasta el sábado en el Teresa Carreño

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Artesanos de diferentes estados del país se congregaron este jueves en los espacios abiertos del complejo cultural Teatro Teresa Carreño para participar en la exposición Arte Sonoro, que reúne una muestra de instrumentos musicales de tradición venezolana, entre ellos el cuatro, la guitarra y las maracas. La exposición, que podrá ser apreciada desde este jueves y hasta el sábado, forma parte de la clausura del concurso La Siembra del Cuatro, evento que rescata y promociona el valor de este instrumento, declarado este año Patrimonio Cultural de la Nación.


Texto y fotos: AVN

La inauguración de la muestra comenzó con las palabras de Marco Tulio Mendoza, conocedor de este instrumento, quien ofreció detalles sobre cómo los niños adquieren múltiples beneficios al comenzar a tocar el cuatro desde sus primeros años de vida.

“Desde que está en el vientre materno, un niño aprende a seguir el latido del corazón de su madre, ese tun tun. Un niño que no ha aprendido a tocar un instrumento, será muy diferente a otro que si toque alguno, su cerebro será totalmente diferente, será uno transformado por la música”, expresó Mendoza desde el teatro.

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Asimismo, aseguró que los niños que aprenden a tocar un instrumento musical, en especial el cuatro, comienzan a tener una visión de la belleza completamente diferente.

“Los niños que practican la música le encuentran un sonido a los pájaros, a la lluvia, a las aguas, al cuatro que él toca y afina. Hay que hacer que todo un pueblo toque un instrumento, y si es el cuatro pues mucho mejor, porque el cuatro nos identifica”, agregó.

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Un instrumento fácil de tocar

“El cuatro es un instrumento muy fácil de tocar. ¡Es facilito! Lo primero que uno debe hacer es acostumbrar el oído y nosotros los venezolanos somos muy buenos acompañando palabras”, expresó Felipe Antero Hernández, artesano y músico caraqueño que participa en la exposición con una variada muestra de cuatros.

“La, Re, Fa sostenido y Si, esas son las notas, pero nosotros decidimos llamarle Cambur Pintón”, explicó Hernández al equipo de la Agencia Venezolana de Noticias, mientras hacía sonar las cuerdas del instrumento color caoba. “cam-bur-pin-tón, ¿lo ves? ¡Y ya! nos olvidamos del fa sostenido. A los niñitos se les enseña así”, dijo.

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Hernández comenzó a elaborar cuatros después de un viaje a Brasil, cuando conoció las melodías de las bandolinas. “Me emocioné tanto con esas notas que cuando regresé de mi viaje me puse a reparar los cuatros de la familia. Intenté hacerme una bandolina y al final convertí este pasatiempo en una profesión”, contó.

En el mesón que ocupa en la exposición se admiran cuatros de 14 trastes. “Estos son los más sencillos. Existen otros para personas que quieren ser ejecutantes, solistas que necesitan de todos sus acordes y registros, por eso los instrumentos son un poco más pequeños y de sonido más dulce”, afirmó.

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Los asistentes a la exposición miran con atención la belleza y el cuidado con que el artesano ha elaborado los instrumentos. “¿Se pueden probar los cuatros, hermano?, pregunta uno de los visitantes, que obtiene un alegre sí como respuesta.

“El cuatro es el valor armónico y melódico de todos los venezolanos. En el mundo nos identifican con el cuatro. Cuando dicen cuatro, en cualquier lugar, ya la gente sabe que se está hablando de Venezuela”.

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Maracas de tradición

Entre los artesanos que participan en esta exposición figura el carabobeño Jesús Oswaldo “Conejo” Zolá, quien con sonrisa alegre muestra al público un amplio grupo de maracas de uso profesional. Aprendió a elaborar este instrumento a la edad de siete años gracias a su padre, el maestro José Alejo Zolá.

“De mi padre aprendí la destreza de hacer las maracas. Las hacíamos de palo atravesado, pero nadie las quería porque decían que eran muy difíciles de tocar. Luego, me dediqué a hacer maracas para profesionales”, contó el “Conejo”.

En la elaboración de las maracas, las semillas de capacho y espuma de sapo se convierten en una herramienta esencial. Para recolectarlas, Zolá explicó que se debe permanecer en cuclillas, escarbando entre la tierra, debajo del sol de los llanos.

“No es un trabajo sencillo, la espuma de sapo solo se consigue en los esteros llaneros durante el mes de enero, que es cuando florecen las matas”, dijo.

La elaboración de los palos por los cuales se sostiene el instrumento debe cumplir un proceso especial. “La cosecha de la madera debe hacerse en luna menguante. Luego se hace un proceso de secado y después hay que hacerle el dibujo de agarradero especial para que el instrumento no se te salga de las manos cuando lo toques, y eso se hace con el dedo índice, el medio y el pulgar”, explicó el artesano, mientras sostenía un par de maracas.

Zolá conoce bien que el instrumento que con tanta paciencia elabora; es una herramienta vital para la apreciación de la cultura venezolana. Por ello, a sus 63 años de edad, continúa trabajando en esta labor en un pequeño taller ubicado en Cúa, estado Miranda. Allí enseña a niñas y niños cómo tocar el instrumento.

Asimismo, valora que eventos como La Siembra del Cuatro se estén desarrollando en el país. “Esto debería continuarse durante los 365 días del año. Nosotros (los artesanos) queremos que la gente conozca nuestros instrumentos tradicionales”, expresó.

Los asistentes a la exposición Arte Sonoro también podrán disfrutar de una serie de eventos culturales que se desarrollarán como parte del cierre del concurso, el cual premiará al mejor ejecutante de este instrumento de orgullo nacional.

 

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