La campaña más sucia

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Desesperación, arma que empuña el desconsolado. Con ella la MUD ha dado inicio a la campaña más agresiva y sucia de que se tenga memoria en estos 14 años de revolución. En carta pública la hija del Comandante, María Gabriela Chávez increpó a la oposición con esta frase: “Señores, por el bien de la patria, les exhorto a hacer política y a no ser tan SUCIOS”. Aún reposaba caliente el cuerpo de nuestro Chávez, cuando fue disparada la primera salvajada contra el pueblo revolucionario de boca del propio candidato de la derecha: “¿Quién sabe cuándo murió el Presidente?”. Fue la ruptura del respeto al duelo, a la tregua que incluso llevó a medios radicalmente opositores a hacer semblanzas plenas de alabanzas al líder bolivariano.

Por Randolph Borges, Alba Ciudad (Opinión)

Desde que el candidato opositor rompió ese pacto tácito, hasta los voceros de la Casa Blanca se dieron el tupé de participar como perros por su casa, en la política interna venezolana. Las burlas sobre la muerte del presidente, sobre su familia, sobre el dolor de un pueblo, ocupó titulares de prensa, editoriales, opiniones en las redes sociales y entrevistas donde moderadores e invitados se revuelcan en el vómito que su odio deja en las plateas.

El inocultable regocijo por la partida física de Chávez, es el pivote que usa la MUD para enfrentar esta que hemos llamado la más sucia de las campañas. Se han paseado por el insulto fácil, el estímulo del rumor como fuente desestabilizadora, el acaparamiento, el desprecio hacia el Presidente Maduro por ser un chofer (y con él desprecian a toda la clase obrera), entre muchas artimañas propias de la propaganda Nazi, en la cual las mentiras repetidas, multiplicadas y esparcidas como pólvora, son convertidas en verdades que lamentablemente algunos tragan después de ser mil veces masticadas por los dueños de estos medios, que a su vez tienen sus dueños fuera de nuestras fronteras.

La provocación como argumento

A falta de discurso convincente o quizá por pena de mostrar el mismo programa de gobierno que fracasó el pasado 7 de octubre, la estrategia es la provocación. Provocan desde la MUD y su candidato al CNE, a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, al Tribunal Supremo de Justicia y a toda la institucionalidad. Poco falta para un “Carmonazo” que desconozca todos los poderes públicos. Todo ello prepara la mezcla perfecta para el retiro del candidato derechista o para el desconocimiento de los resultados electorales, que sumado a las recientes declaraciones del rector del CNE, Vicente Díaz, quien afirmó que estas serán unas “elecciones antidemocráticas”, constituyen el ingrediente más explosivo de la peligrosa receta.

Llamando a la reconciliación han abierto nuevas llagas en el dolor del pueblo chavista que perdió a su máximo líder. Nos han acusado de protagonizar “meriendas de negros”, “cortejo fúnebre rojo”, “fandango de locos” cuando rendimos homenaje al Comandante en capilla ardiente. Le llaman el “Presidente fallecido”, el “espectro de Sabaneta” o el “embalsamado”, poniendo a prueba la paciencia, la tolerancia y la disciplina del pueblo revolucionario. Todo ello para buscar, tal vez, un baño de sangre que detone la tan ansiada visita de los marines que con dientes afilados nos acechan.

Foto: AVN

Foto: AVN

Pero a esta provocación se suma el robo de elementos propios del chavismo como el discurso por los pobres, la reivindicación de las misiones o programas sociales y hasta llegan a los extremos de hablar mal del neoliberalismo, doctrina que practican de manera sádica y sueñan con imponer de nuevo. También intentaron apropiarse del nombre de El Libertador para su comando de campaña, tomando para sí un discurso bolivariano que desconocen y les es ajeno. El robo más reciente fue el del logotipo del Bicentenario de nuestra independencia, que apareció en un acto de supuestos revolucionarios con el candidato de la derecha, acto que por cierto se le notaron todas las costuras de un vil montaje cuando periodistas de la Agencia Venezolana de Noticias, pillaron a militantes de Voluntad Popular, Primero Justicia y Un Nuevo Tiempo, poniéndose las franelas recién impresas.

La gorra, las chaquetas, prendas rojas y hasta canciones de Alí Primera, forman parte de la larga lista de elementos revolucionarios que nos han tratado de robar para confundir a algún incauto que crea que hablar de Capriles es hablar de Chávez. Tal vez en alguno de sus intentos de discurso se le ocurra decir que es él y sólo él, el verdadero “hijo de Chávez”, creyendo que el discurso efectivo y cercano del Comandante, se endosa a cualquiera para obtener el triunfo.

¿Seremos tan pendejos?

Nos han visto la cara de tontos una y otra vez, pero este pueblo que despertó al calor del “Caracazo” allá en el ’89, ya aprendió a desmenuzar un discurso falso. El candidato opositor compró un apartamento de 5 millones de dólares en Nueva York del cual no ha dicho nada. Callando y otorgando. Prometió que se retractaría si alguna de sus palabras ofendía a la familia del presidente Chávez; su propia hija y dos de sus hermanos hicieron público su descontento con sus palabras y aún esperamos que cumpla, como hombre que debe ser, la palabra empeñada.

El candidato opositor se queja de que el Sistema Bolivariano de Comunicación e Información no da una cobertura justa a sus “ruedas de prensa”, pero no revela que su comando no invita a los periodistas del sistema y cuando éstos se presentan, no los dejan pasar a sus peculiares monólogos con la prensa, donde no se permite siquiera una pregunta medianamente incómoda.

Recibió el candidato contrarrevolucionario una invitación a VTV, para ser entrevistado por sus periodistas, pero él la rechazó alegando que en éste canal se miente sobre su persona. Por supuesto, no dijo sobre qué temas se miente y ni siquiera tuvo el valor de ir a defender su honor en ese medio de comunicación, que supuestamente le injurió. La cobardía casi nunca consigue un buen disfraz.

A falta de un proyecto de gobierno, de ideas propias, de creatividad y originalidad, la consigna opositora nos trae a la mente aquella conseja que reza: “Si no puedes convencerlos, confúndelos”. Tras 14 años de aprendizaje junto al mejor de los maestros que ha pasado por la presidencia de país alguno, me atrevo a asegurar que este pueblo que se cansó de ser pisoteado y engañado, ya dejó atrás la etapa de los pendejos.

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